En una reflexión motivada por un reciente reportaje en el que las canciones de Los Iracundos fueron calificadas como «pseudo románticas», el iracundómano Julio Baccaro expresó su desacuerdo con esa definición y sostuvo que se trata de un concepto «poco afortunado» que desvirtúa el verdadero alcance de la obra del grupo sanducero.

Para Baccaro, no existe fundamento para afirmar que Los Iracundos desarrollaban una propuesta «pseudo romántica», ya que ese término implica una idea de falsedad o simulación que, a su entender, está completamente alejada de la trayectoria artística de la banda.

«Las canciones de Los Iracundos y de su vocalista y compositor Eduardo Franco pertenecen al género de la balada romántica, la música melódica y la nueva ola. Lejos de ser falsamente románticos, sus temas son clásicos genuinos del sentimiento en español», afirmó.

En ese sentido, recordó que las composiciones de Eduardo Franco abordaban el amor, la nostalgia, las rupturas y la pasión «de manera sincera y profunda», una característica que marcó buena parte de la música hispanoamericana entre las décadas de 1960 y 1980.

Baccaro destacó además que Franco no solamente fue la voz emblemática del conjunto, sino también el autor de la mayoría de sus grandes éxitos, entre ellos Te lo pido de rodillas, Y te has quedado sola y Puerto Montt, además de decenas de canciones que trascendieron generaciones.

Como prueba de la importancia de su legado, recordó que en Paysandú el 15 de marzo, fecha del nacimiento del artista, fue instituido como el Día de la Música Romántica en homenaje al cantautor.

Del rock a una identidad propia

Durante su análisis, el entrevistado repasó también los comienzos de la agrupación.

Recordó que Los Iracundos nacieron bajo el nombre de Los Blue Kings, interpretando rock and roll influenciados por figuras como Elvis Presley y Chuck Berry. Más adelante, al orientarse hacia la música melódica, conservaron buena parte de esa impronta instrumental.

«Mantuvieron las guitarras eléctricas con efectos, la batería marcada y otros elementos propios del rock para interpretar canciones de amor», explicó.

Según Baccaro, esa combinación pudo haber generado en determinados sectores de la crítica más tradicional la percepción de que aquellos jóvenes músicos asumían un rol romántico «impostado». Sin embargo, considera que esa interpretación no resiste un análisis profundo de la obra del grupo.

«La emoción nunca fue falsa»

Baccaro afirmó que la molestia frente a esa caracterización es compartida por numerosos seguidores de la banda y por quienes defienden la cultura popular.

«La música debe medirse por la emoción real que genera en la gente y no por etiquetas sociológicas», señaló.

A su entender, no existía nada artificial en la interpretación de Eduardo Franco.

«Su voz, desgarradora y melancólica, conectaba directamente con el dolor, el desamor y la nostalgia de la clase trabajadora. Cuando cantaba ‘Cierra los ojos y juntitos recordemos’ o ‘Porque no vale la pena’, la emoción era auténtica y el público la hacía propia porque hablaba de experiencias reales, no de fórmulas de laboratorio», sostuvo.

También consideró que parte de la crítica académica suele observar con cierto desdén aquellas expresiones artísticas que alcanzan una enorme popularidad.

«Existe el prejuicio de pensar que si una canción es sencilla, directa y emociona a millones de personas, entonces carece de profundidad artística», manifestó.

Un legado que permanece vigente

Para Baccaro, definir a Los Iracundos como «pseudo románticos» implica, en definitiva, menospreciar tanto a la banda como al público que durante décadas llenó sus conciertos.

«Eduardo Franco no fue un simple producto comercial. Fue un creador prolífico con una sensibilidad melódica extraordinaria. Mantener vivas sus canciones durante más de cincuenta años y atravesar fronteras desde Uruguay hacia toda América requiere un talento que la música prefabricada jamás consigue sostener», afirmó.

Agregó que el verdadero juez del arte es el tiempo y la identificación del público con las obras.

«Para la historia de la música popular, Eduardo Franco no fue ningún ‘pseudo’. Fue, es y seguirá siendo uno de los cantautores románticos más importantes y legítimos de Hispanoamérica.»

El reconocimiento a Leoni Franco y a toda la banda

En otro tramo de su análisis, Baccaro valoró que distintos trabajos de investigación rescaten la figura de Leoni Franco como guitarrista, aunque advirtió que eso no debería llevar a desmerecer la etapa romántica del conjunto.

«Rescatar el impresionante trabajo de Leoni Franco en la guitarra es un acto de justicia histórica. Sin embargo, sugerir que la música romántica que realizaron carece de ese mismo valor técnico es un error», expresó.

Argumentó que los arreglos de bajo, la construcción de atmósferas melancólicas, la rítmica y la riqueza musical de las baladas seguían dependiendo de la calidad interpretativa de los mismos músicos que habían brillado en sus primeros años.

«La madurez musical también implica saber cuándo tocar menos notas para generar más emoción», indicó.

Asimismo, sostuvo que resulta equivocado medir la importancia de Los Iracundos únicamente por su primera etapa más cercana al surf rock.

«No fueron grandes a pesar de dejar atrás ese estilo; fueron gigantes porque supieron trasladar toda esa potencia musical al corazón de la canción popular latinoamericana. No hacían un pop genérico: incorporaron la sensibilidad del rock dentro del formato de la canción romántica y terminaron creando una escuela.»

Un llamado a cuidar las palabras

Finalmente, Baccaro aclaró que su intención no es desacreditar investigaciones o trabajos periodísticos sobre la historia de Los Iracundos.

«Todos aportan un granito de arena para reconstruir la rica historia de Los Iracundos y soy un agradecido por ello», expresó.

No obstante, remarcó que quienes analizan la trayectoria de la banda deben ser especialmente cuidadosos con los conceptos que utilizan.

«Hay veces que hay que cuidar las opiniones que se entregan y, sobre todo, las palabras que se eligen, porque pueden terminar desvirtuando el legado de artistas que marcaron la historia de la música latinoamericana», concluyó.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *