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«Nos medimos con nosotros mismos, con las normas, leyes y derechos que hicimos»
El 27 de junio, el Frente Amplio cumplía su acto de cierre de campaña de las internas. Una de las oradoras fue Graciela Villar quien, luego del acto eleccionario, fue elegida por el ganador de las internas, Daniel Martínez, para ocupar la fórmula como Vicepresidenta.
Desde entonces, la maquinaria mediática, de las redes y los propios formadores de opinión se ocupan de agredirla con calificativos vergonzosos, que ya no se pueden tolerar. Se ha recorrido un camino sin retorno hacia la búsqueda de la igualdad, conquistado a través de nuestro gobierno pero también en las calles, liderados por grupos feministas.
Sin embargo, aún cuando intenten empujarnos a caminar por ese campo minado, estamos obligados a pensar en estrategias superadoras para evitar naturalizar las denostaciones sufridas por Graciela Villar.
La intensidad de la democracia está dada en gran medida en vencer los prejuicios.
Han empujado a Graciela Villar a responder públicamente pero debe importarnos, como fuerza política que comprende al Otro desde sus semejanzas y diferencias, instalar a Villar a partir de lo que ha capitalizado en su vida política y de militancia.
Si hoy importa el titular, no debemos olvidar su historia de vida y evitar que nos borren la verdadera discusión pública, que es el objetivo que desean para anestesiarnos con aquello que no nos aporta nada.
Importa sí el fuerte discurso de Villar de aquel jueves 27 de junio, cuando se regocijaba por estar en «La Heroica» y conmemorar la democracia, el día en que se recordaba un año más de la Huelga General de 1973: «qué suerte que nuestros jóvenes se pararon sobre el escenario a tener un discurso que no fue el mismo que tuvimos nosotros hace 26 años, capaces de reconocer los derechos y en defensa del proyecto».
Al referirse a las primarias, hizo énfasis en dos aspectos: «es la primera vez que el Frente Amplio no confronta en una elección con la tríada Mujica – Vázquez – Astori. Es un tiempo de renovación de liderazgos que hemos dado concienzudamente, para enfrentar los cambios que se vienen y lo hemos hecho sin trauma. Eso supone que el Frente Amplio está mirando hacia el futuro y a sí mismo. No nos medimos con la derecha hoy. Nos medimos con nosotros mismos, con las normas, leyes y derechos que hicimos. No hemos garantizado el acceso a toda la ciudadanía de una vivienda. Hay muchas injusticias de las que – somos concientes-, tenemos que resolver. Pero no paramos, desde la estatura moral de fuerza de izquierda».
La ética, la transparencia y el debate tienen que ver con la síntesis de un programa único. «Hoy hay candidatos que a mayor avance de nuestros derechos, radicalizan sus discursos y lo hacen desde lo que antes no se hubieran atrevido. Hoy podemos ver a un Gavazzo entrevistado en un diario del Partido Nacional relatando cómo mató a nuestro compañero. Seguimos reclamando como cada 20 de mayo, porque vayan presos los asesinos. Debemos dar la respuesta. Como Frente Amplio, tenemos deudas».
«La derecha avanza y será una vez más responsabilidad del pueblo oriental pararnos como lo hicimos, defendiendo la democracia, en contra de las privatizaciones. Debemos defender nuestras conquistas y derechos; el derecho de sus hijos a ser libres, a ser felices».
