Escribe Juceda

Permítasenos a los de nuestra  generación, festejar todos los 16 de julio. Andábamos arrimándonos a  los 15 años. Aquel día del año 1950 a esa edad, “ver” a través de las radios a Uruguay campeón del mundo fue como soñar sentados en una nube de color celeste.

Esta foto que cada subsiguiente 16 de julio mirábamos con cierta adoración, no ha podido ser sustituida por ninguna otra en nuestro corazón futbolero. Es la foto más hermosa, la más divina, la más idolatrada. Allí están los que hace 69 años lograron la hazaña más grande del fútbol uruguayo.

Quien podría olvidar los 8 goles a Bolivia donde Ghiggia era el único delantero que no había anotado y todos jugaban para hiciera un tanto. Recién a los 42 minutos del segundo tiempo pudo marcarlo. Vaya cosas del fútbol, fue el  único que hizo goles en todos los partidos.

Lo que sufrimos ante España donde un  “bombazo” de Obdulio empató en dos el encuentro con un remate de distancia, contra un palo del arco de Ramallets. Más sufrimiento  ante Suecia. El “mono” Gambeta, un jugador  “puro huevo” se puso el cuadro al hombro y Míguez por dos veces nos hizo pasar del 1- 2 al 3 a 2 final.

Mientras tanto Brasil le hacía 7 a Suecia y 6 a España. Decía Obdulio que el iba a la cancha por el placer de verlos jugar.

Fue un cuadrangular final por eso solamente aquel 16 de julio servía el triunfo porque Brasil, que goleaba a todos, con un empate era campeón.

De esa final todos saben todo. Quedaron aquellas sentencias extraordinarias de Obdulio, “los de afuera son de palo”. Quiso decir que los 200 mil espectadores brasileños no jugaban. “Cumplidos solamente si ganamos” porque le habían comentado los jugadores que un dirigente, Jacobo de apellido, delegado aurinegro, les había dicho que jugadas “liviano”, que perdiendo  por dos o tres goles “estaban cumplidos”.

Y como olvidar que después en la AUF  se votaron medallas de oro para los dirigentes  y de plata para los jugadores. Vieron que en esto nada ha cambiado.

Eterna gloria para quienes nos hicieron reventar el pecho de orgullo oriental.