Escribe José María Brunini en Radar Musical

«Yo protesto porque tengo mis razones/ cimentadas en la dura realidad;/ y si grito es porque el pueblo me lo exije/ y es mi canto una protesta popular» (Aníbal Sampayo)

La canción de protesta. En realidad, un género o una modalidad de creación y canto que naciera vaya a saber uno cuándo, aunque estamos seguros que la historia comenzó hace muchas décadas. ¿Un reclamo, una necesidad, una rebeldía?…Quizás esas y otras razones, donde seguramente figuran también la impotencia, la desesperanza…

Cantautores suelen manifestar que cantan por quienes no saben hacerlo. Es decir: convertirse en voces populares y así apuntalar los sentimientos de la gente…del pueblo. No en pocas ocasiones se le ha adherido a este estilo la etiqueta de «canción política». No lo negamos. Aunque sostenemos que los legítimos anhelos por una sociedad más justa, abarcan «todos los colores»…

Ubicándonos en América Latina, el canto «de protesta» ha tenido y sigue contando con excelentes cultores. Poetas y trovadores comprometidos, caminando paralelamente a los merecidos sueños. Un mapa sin fronteras como gran escenario de, precisamente, el reclamo popular. Incluso se han concretado multitudinarios festivales dentro de la línea «protestataria», con representantes de prácticamente todos los países.

Muchos -nos incluimos- y sin bien no negamos el término «protesta», preferimos el de «testimonial». Porque de eso se trata: convertir una obra desde su texto en evidencia de la realidad. Los resultados generalmente no suelen darse, pero la esperanza no se pierde». ¡Ah no!

¿USTED PROTESTA?…

No se apresure en negar. «Yo la vi en el almacén/ peleando por un vintén» canta Alfredo. Bueno…o en el «súper», o en la tienda, o en la farmacia…O cuando llegan las facturas de servicios…O cuando sube el combustible. ¿Verdad que usted, doña, don, «protestan»?…Quizás según la reflexión anterior no alcance resultados. Pero bueno: pensamos que, por lo menos, usted se «siente bien» (?). Vivimos protestando. ¿Por qué la canción tenía que ser excepción?

LO QUE COSTÓ…

Los cultores de ese género y en «aquellos años», y como ya se ha considerado en esta sección, tuvieron un costo muy alto por parte de las autoridades (?). Léase: censura, detenciones, persecuciones, exilio. Y no solo los cantores, sino también los comunicadores que «se la jugaban», los organizadores de festivales y demás. El público de entonces, acompañó la «patriada» de los cantores. Claro…sin exponerse, en la oscuridad de la platea o la tribuna, lo que vaya si era comprensible. ¡Había mucho miedo!

Lo que nadie debería negar, es que ese fenómeno «protesta» es un estilo, una forma de expresión poética-musical. Se podrá coincidir o rechazar. Pero que está en la historia de la cultura latinoamericana, es una realidad. Agregamos que con los años, los mensajes se vieron evidentemente más «suavizados», sin abandonar el compromiso popular. Hasta las murgas se sumaron con su aporte ¡vaya si valioso!

FRAGMENTO ESCOGIDO

«En Uruguay, en la segunda mitad del siglo XX, se puede hablar de dos etapas con duraciones casi idénticas en que ‘lo político’ signó parte de la canción popular: 1960 a 1973, período previo a la dictadura formal, y 1973 a 1985, durante el período dictatorial. En 1967 varios cantores uruguayos asistieron en Cuba al Encuentro Internacional de Canciones de Protesta, creando a su regreso el Centro de Cantores de Protesta» (Rubén Olivera. Del libro «Sonidos y Silencios»)

HASTA LA PRÓXIMA

* Daniel Viglietti solía afirmar que lo suyo no eran canciones «de protesta», sino «de propuesta».

* El humor de Aníbal: «Dice el doctor que se cuide de la protesta», le indicó a Sampayo alguien antes de un recital, a lo que el poeta respondió que él solo cantaba lo que la gente reclamaba, etc. Es entonces cuando la persona reacciona reconociendo: «Ah no…No era la protesta, sino la próstata». ¿Cierto?…