Asistir a la inauguración de la residencia universitaria fue ser testigo de algo nuevo que está naciendo y que jerarquiza un espacio urbano que estaba muy deteriorado.
Le da un valor tremendo a una zona venida a menos, que de alguna manera potencia el circuito costero y que se enmarca al decir del propio intendente en el Máster plan, llámese Paseo Costero y Senderos del río. Se tomaron riesgos importantes, el intendente los asumió al construir una edificación en una zona que quizás podemos decir era inundable porque la cota ahora quedó bastante alta, en más de 9 metros. Contra muchos pronósticos, el intendente Olivera se animó, apoyado en su equipo. El tiempo dirá.
Se relocalizó a gente que era afectada a menudo por la creciente que estaba en la llamada Manzana Vialidad, en un proceso que continuará según pudimos saber en la zona.
Ver la nueva residencia es de alguna forma como ver algo que está naciendo y somos de algún modo testigos privilegiados de esta época y al mismo tiempo ver como el otrora Paysandú industrial se va deshilachando.
Nunca vi a Paysandú ponderada en cuanto a vialidad urbana, en nuevas edificaciones pero tan interpelada en materia de empleo. Las contradicciones del mundo de hoy.
Alguna vez escuché decir al escritor argentino Marcos Aguinis en una conferencia que “las sociedades inteligentes son aquellas que navegan por encima de la ola”. Ojalá que sea así.
MG.