Escribe Cr. Emiliano Molinari

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En este año 2016 que se nos fue, se dieron situaciones que nos llevan a analizar, que economía tiene hoy el Uruguay, como ha respondido la economía uruguaya en momentos de crisis internacional, en momentos de bonanzas, que tipo de “ajustes fiscales” realiza; entre otros aspectos a rascar.

Primero el contexto, como ocurrió a comienzos de los 2000, o en la década del ´80 en América Latina se vive una fuerte crisis económica, donde los grandes del continente presentan una fuerte resección de su producto bruto y algunas señales de inestabilidad política, lo que evidentemente repercute en la de este pequeñísimo país. En esa realidad dependerá de cómo se haya preparado el país para enfrentar esas desavenencias, el resultado que tenga.

Y esa realidad de hoy es muy distinta a la de hace 15 o 30 años, productos y mercados, si bien la economía sigue primerizada, lo que implica una dependencia grande al precio de los comoditis, hoy existe una mayor diversidad de productos de exportación, pero por sobre todo existe una enorme diversidad de mercados, más de 160, que nos hace menos vulnerables a los problemas que tengan los pocos clientes.

El país ha comenzado a asignar presupuesto a la investigación e innovación, todavía poco, pero con resultados tangibles, logrando sumarle valor agregado a la producción primaria, por ejemplo la carne, o con productos como la exportación de productos farmacéuticos o software.

Otra variable a considerar es el endeudamiento, lo que es en definitiva, la capacidad de hacer frente a las obligaciones como país, en este sentido la realidad es muy distinta, en el 1985 la deuda neta equivalía a un 110% del PBI, en el 2002 el 120% del PBI, en cambio en el 2015-2016 asciende en cambio al 27% del PBI, sumado a una desdolarización de la deuda, conjuntamente con un mayor porcentaje de deuda residente. Esta realidad sin duda le da al país una mayor capacidad de maniobra del déficit fiscal.

Asociado a toda crisis, tanto la de la década del 80-90, la del 2002 como esta última, se han concretado planteos de ajuste de tipo fiscal que han diferido en su alcance, su impacto y quienes lo pagan. Los ajustes anteriores han tenido un efecto superior a 4,5 pts. en el PBI, este último no llega al 1%, mientras en los anteriores se crean impuestos al consumo y se aumenta su porcentaje, pagándolo el 100% de la población, el ultimo aumenta alícuotas de los impuestos a la renta, pagándolo menos del 20% de la población.

Una última variable a tomar en cuenta, es el Mercado Interno, el de hoy sin duda no es el mercado del 2002, hoy, en momentos de economías estancadas  con problemas en los principales mercados, el mercado interno se vuelve una variable fundamental para sostener el crecimiento,  es así que hoy el mercado esta fortalecido por un crecimiento constante de las remuneraciones, (un 52% en términos reales desde el 2005), un ingreso de varios consumidores dado por una fuerte reducción de la pobreza y un aumento en la clase media uruguaya; este mercado, es fundamental para sostener la economía.

Con este panorama, ante una situación internacional similar, donde los principales socios comerciales tienen una difícil situación económica, el país encara esa etapa de diferente forma, de un país fuertemente endeudado y sumamente dependiente, en el 2002 a uno con bajo endeudamiento, una economía más diversificada que la de la anterior crisis, y con un mercado interno muy diferente, con un mayor salario real, una menor pobreza y una mejor distribución del ingreso.

Los resultados de la crisis son muy diferentes, en el 2002, una inflación del 25%, un crecimiento negativo de 7.1%; en el 2016, una inflación del 8% y un crecimiento del 1%. Si bien es cierto que las crisis no son plenamente comparables, queda claro que el país de hoy realmente estaba preparado para enfrentar una situación económica adversa, una economía fortalecida, con reservas, con un mercado interno activo y un producto que a pesar de los malos augurios ha seguido creciendo, todo esto no es una casualidad del tiempo sino un resultado de un manejo ordenado y responsable de la economía.

Hoy comenzando el 2017 tenemos la certeza de que la crisis no ocurrió, que quienes la anunciaron se equivocaron, que no hubo ni recesión, ni perdida de salario,  que el desempleo se estabilizo en 8%, lejos de los valores de la crisis, y que el Uruguay en breve volverá a las sendas de crecimiento, sin duda se equivocaron, y le hicieron un gran daño al país, porque el anunciar recesión tras recesión, no deja bien parado al Uruguay.