Senador Andrés Berterreche, Frente Amplio:

A solicitud de la fuerza política departamental, Andrés Berterreche expuso en la Casa Central del FA, sobre el sector agropecuario y los reclamos del movimiento de autoconvocados. Compartimos parte de sus expresiones vertidas en diálogo con la Comisión de Medios.

Un problema “oligarquía-campo”

“Un agro no es un sólo agro, sino que hay muchos agros incluidos en ese concepto. Tampoco se trata de una cuestión acotada a la lógica campo-ciudad, sino que continúa siendo un problema oligarquíapueblo.

Todo esto esconde algunos inconvenientes que son estructurales que debemos evaluar y a lo mejor, resulta una suerte que lo podamos tratar. No desconocemos que existen problemas en determinados sectores del campo. Hay que solucionarlos y apoyar a buena parte –si no la mayoría-, que son los productores familiares pero que detentan menos del 30 por ciento de la tierra, aunque son más del 60 por ciento.

Hay que repasar lo que significa ser arrendatario y cómo es el peso de la renta en la producción agropecuaria; cómo son las comisiones no productivas que se dan en el proceso agropecuario; quién gana y quién pierde. Y sobre todo, la cantidad que se pierde con el aumento del dólar, que no tiene mucho sentido, sobre todo porque nosotros no producimos dólares. Nuestros sectores hortícola, frutícola, frutihortícola y el resto también se vería perjudicado, además de la producción en general.

Para dar un ejemplo: los pacientes de enfermedades crónicas -como los diabéticos-, necesitan remedios e instrumental. Todo viene del exterior y se paga en dólares.

Los oportunismos

Esto no debe esconder las cosas que el Estado debe ajustar y está bien que así sea. Para corregir estos aspectos están las Mesas de Desarrollo Rural, así como los proyectos de apoyo a los productores.

Muchas veces, detrás de problemas que existen, que son reales y no podemos desconocer, van camuflados los oportunismos que a veces son económicos, a veces políticos y a veces son ambos.

Es lo que tenemos que separar y ver con claridad. En ese marco, el gobierno no sólo atendió –ya no únicamente a las gremiales- sino a un grupo de ciudadanos que se invistieron en ‘representantes de’, lo que luego trajo problemas porque no se sabía a quién representaban, quién eran los que armaron lío, quiénes decían determinadas cosas, quiénes no.

Más allá de ese hecho por todos conocido teniendo como protagonista al Presidente de la República, Tabaré Vázquez, hubo tres grandes movilizaciones de la ruralidad: en 1999, 2002 y esta de 2018, que es importante.

La única que el Presidente de la República recibió fue la actual y no una, sino tres veces. Se atendieron buena parte de los reclamos; hay medidas que ya se están haciendo y otras que se van a hacer.

Escuchar no es signo de debilidad

El descuento del IVA al gas oil lo tienen casi la totalidad de las empresas. Si es suficiente o no, hay una mesa de trabajo que continuará evaluándolo, pero no podemos ignorar que son acciones realizadas.

Que se escuchó, se escuchó. Y eso no es un símbolo de debilidad. No hay que confundirse con eso. Es un síntoma de sensibilidad, que es muy distinto.

No tenemos verdades absolutas. Nuestra visión es de izquierda, que no es la de la derecha liberal conservadora y restauradora que apuesta a veces a la vía de este desgaste para disminuir la credibilidad. Y estos fenómenos se reiteran en toda América Latina.

Existe un pueblo organizado al que le interesa conocer la realidad, que está sensibilizado con los productores más débiles, pero que no se va a dejar pasar por arriba”.