El edil nacionalista Beder Mendietta indicó en la media hora previa de la sesión de la Junta que “sin pretender trazar una semblanza de su vida hay hechos que son verdaderos mojones que lo destacan en su inmensa figura de estadista. En opinión tanto de sus numerosos adversarios como de sus seguidores “Wilson” como se le menciona hasta ahora, fue el último caudillo uruguayo, diputado, senador, ministro y presidente honorario del directorio del Partido Nacional”.
La trayectoria de este hombre, sin duda un hombre superior, excepcionalmente dotado de ricos valores espirituales y morales le permitió llegar a las generaciones venideras. De hecho, fue su trayectoria la que dio nacimiento a la corriente popular denominada “Wilsonismo””.
Mendietta agregó que “los jóvenes de hoy deben y merecen saber que Wilson fue el hombre que tuvo a todo un pueblo admirando su persona y apoyándolo desde el inicio mismo de su carrera política y hasta el final no sólo de su actividad política, sino de su vida misma. Vida signada por la búsqueda de la libertad en los tiempos de dictadura. Wilson fue la bandera y el abanderado de la defensa inquebrantable de la dignidad en el ejercicio de la actividad pública. Como he señalado en alguna otra ocasión, fue sin duda el dirigente político más lúcido de aquella época y sigue siendo el más importante dirigente que el Partido Nacional haya tenido en la última mitad del Siglo XX, porque reafirmó la Patria, nunca confundiendo destinos personales con destinos colectivos. Me atrevería a decir, aún a fuer de pecar de atrevido, que hasta hoy no existe en el Uruguay un líder con el carisma y la solvencia de Wilson Ferreira Aldunate”.
Finalmente aseveró que “si algo se impone al hablar de Wilson es reconocer su lucha contra la dictadura militar. Habiendo sido testigo y protagonista de aquel triste momento, su amor a la patria le impedía callar ante el avasallamiento de los derechos legítimos del pueblo uruguayo por parte de los militares. Referente del Nacionalismo Independiente, supo también lograr el respeto y el voto del viejo tronco herrerista del Partido Nacional. En 1971, recorriendo el país con su propuesta “Nuestro compromiso con usted” hasta la paisanada fervientemente herrerista esperaba horas y horas, a la fórmula presidencia Wilson-Carlos Julio. Sentían que muerto el caudillo no era necesario dejar de ser herreristas para votar a Wilson. También en 1999 cuando el doctor Luis Alberto Lacalle logró una mayoría inmensa que lo llevó a la presidencia de la república, el voto del wilsonismo estuvo con él. Los blancos, todos los blancos, somos wilsonistas, también herreristas, saravistas, oribistas, porque todos ellos fueron y son el Partido Nacional. Hay en mi memoria dos momentos muy marcados con referencia a la vida de Wilson Ferreira Aldunate. Su regreso al Uruguay desde el exilio y la alegría que ganó las calles del país. Una emoción imposible de transmitir en palabras. Y la Navidad del año 1987 cuando ya golpeado por el destino y su enfermedad no tuvo vergüenza ni empacho para exhibirse por televisión ante sus compatriotas y darnos un mensaje estremecedor y conmovedor, pleno de realismo y esperanza sobre el futuro del país. Lo que me resta decir es que figuras como las de Wilson Ferreira Aldunate y Luis Alberto de Herrera son propiedad de todo el Partido. Wilson, tú no has muerto, estás con todos nosotros en el recuerdo de tu personalidad del caudillo blanco, tu rectitud, honestidad, coraje, inteligencia y la alegría contagiante de tu sonrisa inigualable y carismática. Por eso Wilson, en mi evocación de cada año, quiero decirte gracias… Gracias… Gracias…”