Alejandro González
En estos tiempos modernos, cuando tanto se habla de la inseguridad, la violencia y la pérdida de valores; la tolerancia viene a ser la mejor actitud para generar verdaderos cambios en la sociedad. Pero para poder comprender este punto, debemos primero ver una verdad innegable, y es que la transformación de la sociedad no comienza en la sociedad mismo como si fuera una entidad separada, sino que el verdadero cambio comienza en uno, porque la sociedad es la extensión de uno mismo.
La tolerancia se desarrolla cuando nos ponemos en los zapatos del otro y comprendemos con amor los motivos de sus acciones, pensando que tal vez nosotros hubiésemos actuado del mismo modo o peor, y de ese modo, podemos estar con esa persona sin sufrir.
Hasta que no hayamos desarrollado suficiente tolerancia con nosotros mismos, no habrá verdaderos cambios en el resto de la humanidad; yo soy la sociedad, yo soy mi familia, yo soy el resto de los seres humanos; y esto no es solamente una frase bonita, es una realidad. De hecho, la sicología moderna afirma que nuestra psiquis es el resultado de miles de años de evolución, por lo tanto somos el resultado de los pensamientos y sentimientos de cientos de generaciones anteriores.
Primero hay que entender que tolerancia no es resistir algo, es comprender eso de tal manera que no te genere incomodidad; lo aclaro porque muchas personas creen que tolerar alguien es aguantarlo, y soportarlo, mientras te retuerces por dentro con ganas de no verlo jamás. Eso no es tolerancia, esta maravillosa virtud se desarrolla cuando nos ponemos en los zapatos del otro y comprendemos con amor los motivos de sus acciones, pensando que tal vez nosotros hubiésemos actuado del mismo modo o peor, y de ese modo, podemos estar con esa persona sin sufrir.
Y, ¿cómo generar tolerancia?, todo comienza en la mañana cuando me levanto y me miro al espejo; allí suele comenzar un problema de intolerancia con nosotros mismos, porque no nos gusta lo que vemos, o la vida que llevamos, o con quien nos casamos, o la profesión que elegimos, etc; y empieza el conflicto interno, y eso, al salir a la calle, llevamos ese conflicto y lo trasladamos a nuestro trabajo, familia, amigos y transeúntes, llevando una estela de conflicto y creando incomodidad. Esa actitud genera violencia y enfrentamientos, que luego se traducen en caras duras, ceños fruncidos y palabras dolorosas; que a su vez promueven altercados menores en la calle y hogar, y se van multiplicando hasta terminar en una pelea; y eso, aunque parezca una locura, es la causa de todas las guerras y conflictos entre países.
No seas un factor multiplicador de esa violencia; el Maestro Jesús proponía “ofrecer la otra mejilla”, que no es que si te pegan una cachetada les digas que te peguen en el otro lado de la cara, sino que es cambiar el lado del problema; al ceño fruncido ofrécele una sonrisa, a la palabra dura ofrécele una palabra dulce, al maltrato dale perdón, etc.; es cambiar la polaridad, pero para hacerlo necesitas mucha sensibilidad, para ponerte en su lugar y darte cuenta que el que te agrede, en realidad esta sufriendo y necesita mucho amor y comprensión de tu parte. Hay una leyenda que cuenta que en un desierto, en donde hay costumbre de recibir a los viajeros y darles de comer, un beduino llega cansado y hambriento a la casa de un devoto, y este lo recibe de brazos abiertos y le sirve la comida, y al momento de sentarse a la mesa, el anfitrión lo invita a rezar para darle gracias a Dios por los alimentos, a lo cual este responde que no lo hará porque no cree en Dios. El dueño de casa se enfurece y lo hecha al desierto nuevamente sin su alimento; y de inmediato se arrodilla y le pide a Dios que no lo traiga de nuevo por su hogar jamás. En ese momento, se oye una voz como un trueno que le dice: “Yo he tolerado por 50 años a este hombre que me niega, ¿tu no podías tolerarlo por 2 horas?.”
Cada vez que sientas intolerancia e impaciencia contigo mismo u otras personas y situaciones di: “Yo soy el amor divino, que me hace Comprender y tolerar toda situación. Yo te envuelvo en mi círculo de amor para bendecirte y prosperarte”.