«Día del niño son todos los días». Título de una añeja producción de música para niños con textos del poeta uruguayo José Enrique Rimbaud. Un trabajo que convocó a compositores de varios puntos del país a fin de completar las canciones, las que contaron con la interpretación de gurises (solistas, coros) de varios departamentos. Punto de partida -se nos ocurrió- para reflexionar en torno a esta área de la cultura musical popular.
La música infantil es un producto. Legítimo, sin duda. Claro que, en el tiempo y a nivel internacional, fue manejado en determinadas ocasiones con un objetivo donde predominó lo comercial por sobre la calidad. Y vale recordar que existe la música «para niños» y la música «por niños». Y en ambos espacios el panorama cubre creaciones criteriosamente elaboradas, hasta con base pedagógica, aunque aparecen también las otras propuestas, muchas resultado de «análisis del consumidor», cuyo evidente y principal objetivo es la recaudación.
Nancy Guguich, Susana Bosch, Jorge Bonaldi, apreciados amigos ex integrantes de «Canciones para no dormir la siesta» (excelente y siempre vigente grupo de canciones para niños), nos solían comentar que en este estilo lo que debe predominar es el respeto por los gurises. Dotar a los temas de vitalidad, ritmo, en ocasiones hasta convertidos en juegos compartidos, pero con una base seria y no pensando únicamente en «complacer». Aquí en Paysandú hay un grupo que ¡vaya si se toma en serio! si de proponer música para niños se trata. Referimos a «Agua Clara & Cía.». En vivo y discográficamente, la buena calidad es evidente, aunque nos detenemos en dos entregas imperdibles: «Sanduceros para niños» 1 y 2, habiéndose convocado a compositores locales para concretar las ediciones. Esta formación, incluso ha asistido a talleres en diversos países, donde sin duda se vieron enriquecidos por otras modalidades y a su vez alimentar la capacitación, tanto individual como colectiva.
Por el medio que sea (somos «hinchas» del CD aunque respetamos la Internet), creemos que los padres, sin imposición aunque con un sano asesoramiento, deberían orientar a sus hijos sobre el tipo de música que mejor les conviene. Para este «Día del niño»…y para todos los días.
EL CRIOLLISMO PERMANECE
En realidad, nunca dudamos al respecto. Referimos concretamente a la modalidad de raíz profunda, cuya cuna se ubica en el campo y su gente, aunque indudablemente en el público ciudadano también cuenta con seguidores. La milonga esencialmente como ritmo predominante, aunque otras posibilidades también son consideradas en el género; citamos, por ejemplo, la ranchera, la cifra, la vidalita.
Y párrafo aparte para los payadores, esos trovadores tradicionalistas que poseen la virtud de componer allí, «en vivo», frente al público o en un medio convencional, a través de la improvisación o del contrapunto. Solemos ser auditores de programas de radio con contenido criollo (en Uruguay y Argentina) comprobando gratamente, que el género permanece. Y agregamos: el 24 de este mes, se celebra en nuestro país el «Día del Payador». En Paysandú hubo una época en la que el Círculo Policial organizaba importantes encuentros «repentistas». Aún en un marco de «invasión» de tantas ondas (tienen derecho, claro), la raíz histórica permanece. Tal vez…por ser profunda.
HASTA LA PRÓXIMA
«La identidad cultural es un concepto funcional, ni bueno ni malo en sí mismo. Toda sociedad tiene características que considera positivas y que son las que promociona como patrimonio a conservar». Rubén Olivera (docente, músico, compositor, productor).
José María Brunini
