No se trata de arrimar agua para ningún molino, al menos así pensamos nosotros.

El Intendente habló claro en la campaña. Se trata de no improvisar y saber qué hacer desde el día 1.

No fue superabundante en sus propuestas.

En los hechos suena más a slogan de campaña. ¿De qué se trata? ¿De administrar mejor nuestros recursos? ¿A qué costo?

En cualquier gestión van a surgir dudas y habrá zonas grises en la que se afectan muchos intereses como los de la cooperativa de termas por ejemplo.

Las termas son deficitarias pero, ¿el hijo se debería cortar por trabajadores que ganan 20 mil pesos?

Hay que escuchar y mucho.

El tiempo dirá si sale bien la orientación del Intendente.

El capital político se puede agotar rápidamente como pasa con quienes van a organismos internacionales u otros.  Así lo entiende el sentir ciudadano.

Al final no son tan distintos. Parecería ser.

El ritmo del comienzo de la gestión podrá verse como fuerte o de atropello también.

Ahorrar dineros no pagando aportes patronales es legal pero ¿es una buena señal que da la principal institución pública del departamento?

No se puede dejar contento a todo el mundo. También es cierto.

Las Intendencias son una empresa pública, no privada.

Eficacia y rendimiento son conceptos instalados en la empresa privada.

Creemos que el Estado debe regirse por conceptos de manejo político por encima de los de gestión. Pero esta no debe estar ausente.

El actual Intendente abre muchos frentes de batalla en casi dos meses de gestión.

Dicen que es al principio de la gestión que hay pagar los costos.

Apostó por lo abrupto, nada de medias tintas.

El Uruguay y el uruguayo tienen una tradición que tiene más que ver con el cambio a la “uruguaya”, entendido por cambios graduales que no parece tener el dr. Olivera.

El tiempo será testigo.