¿Cómo vemos nosotros, desde nuestro sector VA/FA, estos cuatro meses de la gestión del gobierno departamental?
Nuestras diferencias, que son políticas e ideológicas con la línea de gobierno del Dr. Nicolás Olivera, marcan la distancia entre dos formas de administrar la cosa pública. Para la izquierda el principal objetivo es, al decir de José Artigas, “la pública felicidad”, que solo se logra con justicia social.
Como ejemplo: jamás hubiésemos otorgado a un jerarca municipal, el privilegio de usufructuar un bien público (casa del Intendente), jamás hubiésemos modificado el A.D.N de la política de primera infancia (Caif y Centro Siempre), como tampoco jamás hubiésemos dejado desamparadas a jefas de hogar, nucleadas en cooperativas sociales. Menos aún cuando el ahora Intendente, durante el ejercicio de su diputación y posterior campaña electoral, se rasgaba las vestiduras agitando la idea de que el departamento atravesaba una emergencia laboral. Nos indigna el doble discurso, nos preocupa el falso relato, nos recuerda al célebre cuento del muñeco de madera de Carlo Collodi. A no ser, que el Sr. Intendente visibilice la falta de trabajo solo en sus correligionarios. Correligionarios a los que atiende con especial y clientelar deferencia, práctica habitual e histórica del Partido Nacional, de quien es la figura más importante en Paysandú. Desde nuestra concepción político-ideológica la administración actual, no está haciendo bien las cosas, tanto desde la gestión como del punto de vista ético-moral. Desde la gestión constantes contradicciones, marchas y contramarchas en sus decisiones y designaciones de cargos de responsabilidad. Como ejemplo, un cambio repentino en la Secretaría General de la Intendencia y la sobreactuación de los temas del interior departamental, donde se entremezclan problemas internos del Partido Nacional, que repercuten en su gobierno. Enredos que han tomado estado público (el más notorio: caso Ayende, Alcalde de Porvenir, que evidencia poca capacidad para la resolución de conflictos del Sr Intendente y su equipo de gobierno. Desde lo ético creemos que en cuatro meses “la gota rebasó el vaso”: notoria falta de respeto a los sanduceros y en particular a nosotras las mujeres, al depositar su entera confianza en una persona de oscuro y profuso prontuario, a quien otorgó un lugar de privilegio. La sociedad sanducera entera se indignó ante este atropello a la sensibilidad ciudadana. Si se efectiviza la enmienda del error que asumió cuando disertó en la Junta sobre “sus 100 célebres días” de gestión – no nos engañemos- será consecuencia de la presión social ejercida desde distintos ámbitos departamentales y nacionales. Aunque así se dé, el daño institucional ya está hecho, nuestro departamento volvió a ser noticia, como en el anterior gobierno nacionalista no precisamente por acciones relevantes, en beneficio de la sociedad, sino por una nefasta decisión política de exclusiva responsabilidad del Sr. Intendente Olivera, que daña el prestigio y la credibilidad en la política. Lo que se traduce en deterioro de la democracia. Revertir este deterioro de la institución Intendencia Departamental, es una tarea ardua y compleja. No imposible, porque supimos hacerlo cuando el Dr. Guillermo Caraballo asumió y entre medio de bromas y sarcasmos que recibía, fue logrando – con su equipo de gobierno- reposicionar a Paysandú. Que nuestro departamento dejara de ser el “de la casita del parque”, para despegar y darse a conocer a través de una Intendencia solvente moralmente. Creíble. Confiable. Como se merece Paysandú. Pasada esta “luna de miel” de 120 días, creemos que es hora de que el Sr. Intendente empiece a gobernar para sanduceras/os. Para el pueblo que lo eligió a través del voto democrático y que hoy le está reclamando en la puerta del Palacio Municipal, las promesas incumplidas. Muchas, pero sobre todo en relación a los puestos de trabajo prometidos. Hoy hay miles de familias sin trabajo y sustento, porque hay algo así como “una intendencia paralela” donde quien gana es “A ganar” fundación a quien día a día el Sr Intendente le delega más atribuciones, tercerizando sin tapujos con contratos que son un atropello a trabajadoras/es, que pierden derechos y salarios. Y al mejor estilo Pilatos, el Sr Intendente se lava las manos frente a los despidos masivos y contrataciones que ya tienen nombre y apellido, en acuerdo con un gremio que parece haber perdido la brújula en su objetivo : escuchar la voz de quienes representa, antes de estampar una firma en acuerdos a puertas cerradas, con el Sr Intendente. El slogan “Paysandú te quiero de pie” hoy es un fiasco. Es hora de que el Dr. Nicolás Olivera, se decida a cumplir con sus promesas electorales. Acusar sistemáticamente a los predecesores es una salida fácil, para disimular la mediocridad de una administración que hasta ahora- aun en la tremenda situación sanitaria que vivimos- prefiere ir por el camino más corto y más fácil, tratando de vender espejitos al mejor estilo “tres por cinco pesos”.
Mabel De Agostini Pinna
Edila, Frente Amplio Paysandú
Vertiente Artiguista
