Escribe Diego Cardozo

Fueron catorce años los que Graciela Hammes se mantuvo prófuga de la justicia Argentina hasta su recaptura en 2019.

Pero, ¿cuál fue el hecho que puso su ojo de las crónicas rojas Argentina? ¿Y porque llegó a ser la mujer más buscada de un país?

A continuación para estas dos preguntas llegan las respuestas, también veremos en este caso lo que la codicia puede causar en la mente humana, conozcamos quién es Graciela Hammes.

Esta historia comienza en el año 1994 cuando el destino de Alberto César Ortega, se cruza con una joven madre esposa de un compañero de trabajo de una empresa de seguridad. ¿Quién era esa mujer? Graciela Hammes quien en aquel entonces como ya mencioné se encontraba casada y tenía tres hijos. Pero fue una cena que ella misma organizó con quién era su esposo, la causante de que conociera a Ortega, quien estaba en pareja, en pleno proceso de separación y era padre de dos hijos.

Hammes era considerada por sus vecinos, como una mujer ejemplar, en las miradas masculinas causaba atracción y por las miradas femeninas una sana envidia, tenía lo que se suele decir un encanto natural, tanto por su belleza exterior y por una grata manera de ser con quienes se acercaban a ella.  Trascurrió la cena, seguida de una sobre mesa y copa tras copa Graciela y Alberto cruzaron miradas, pasaron los días y de un momento a otro ambos se alejaron de sus respectivas parejas y se fueron a vivir juntos.

Si bien Alberto no estaba del todo bien en su relación fue raro como una mujer que relativamente hacia poco tiempo había conocido lo atrajera tanto, como para irse a convivir con ella. Con el trascurso de los años se conocería el verdadero perfil de Graciela Hammes, sus intenciones ocultas tras su velo de mujer amable y el infierno al que sometió a Alberto.

Ella se mostraba junto al que ya era su ex como una pareja muy estable, pero de antemano vio la oportunidad de conseguir algo de otra persona lo que la motivó a fingir amor para dar con él, dominó a una personalidad débil como la de Ortega, quién era su ex concubino y tenía deudas y más deudas lo que para Hammes era todo un calvario. No podía sostener un estilo de vida al que ella decía estar acostumbrada.

Notó claramente que Alberto era lo que me atrevo a definir la opción perfecta para sus pretensiones, de ahí en más usó sus encantos y no le costó casi nada seducirlo. Al irse a vivir juntos Graciela llevó a sus tres hijos, un por aquel momento niño de nueve años y dos niñas de cuatro y dos años de edad. Pero Alberto no se encontraba en la mejor situación monetaria tampoco y no podía saciar sus caprichos además vivían en un ambiente muy reducido lo que causó problemas casi al inmediato.

Vecinos de la ciudad de Benavides donde la pareja ahora conformada por Alberto y Graciela residían, notaban claramente la personalidad manipuladora de aquella mujer, que no perdía su encanto pero que tampoco esperaba estar en la intimidad de su casa para humillar a su concubino.  Ortega trabajaba de taxista, y para poder solventar los gastos de la casa además de las pensiones alimenticias de sus dos hijos tenía que estar varias horas dentro de su auto, mientras Hammes cada vez más se encargaba de reprocharle sus pocos ingresos.

Mientras tanto de la mente de Graciela surge una idea que podría dar inicio a su acto final en el que habría muchísima violencia. ¿En qué consistiría ese plan? Le presentaría a Alberto un documento que tenía que firmar, ese documento era un seguro de vida compartido, tanto si a él o a ella les sucedía algo uno de los dos cobraría cien mil pesos o dólares, teniendo en cuenta que la Argentina se encontraba en plena época de convertibilidad, el famoso uno a uno.

Cuando una tarde pone enfrente de Ortega el documento él se niega a firmar de inmediato. Hammes insiste pero él se mantiene firme en su postura, pero esto no era un impedimento para que Hammes logrará su cometido, sin dudarlo falsificó la firma de su concubino. Un dato no menor es que la madre del hombre estaba al tanto del calvario por el que su hijo estaba pasando, y lo advirtió para que se alejara cuanto antes de aquella mujer que ahora sí mostraba su verdadero ser. Una tarde mientras manejaba su taxi el Alberto se decide a separarse pero ya Graciela tenía otro paso más para culminar con su plan.

Había contratado a dos hombres para que llegarán de improviso a la casa y tras golpear a Ortega lo colocarán en el baúl de su propio auto, un Fiat 600 para después dejarlo en un descampado y sin más lo prendieran fuego. Así fue que una madrugada del 8 de junio de 1998 arriban a la pequeña casa de la pareja Alberto César Ortega y Graciela Hammes dos tipos quienes golpearon al hombre que dormía, luego lo trasladaron totalmente mal herido a un lugar alejado de la localidad de Benavides. A todo esto acompañados por la autora intelectual Graciela. Cómo estocada final es la propia Hammes quien prende fuego el auto y le da muerte a quien un día seduzco y se encargó de decir que era el amor de su vida. Después del trabajo de los bomberos en combatir el fuego se encuentran con un cuerpo totalmente carbonizado, era imposible determinar quién era aquella persona de sexo masculino debido a estado de las quemaduras, pero después de dos días y llegar a la policía la denuncia de la madre de Alberto y también la inquietud de sus jefes y compañeros de trabajo por su extraña ausencia se corrobora que tal vez aquel cuerpo sea el de Ortega.

La madre lo reconoce por un reloj que apenas se salvaba del deterioro producto del fuego, y de esa manera se le comunica a Graciela del terrible hallazgo, tras ser conducida a declarar Hammes no se muestra conmovida ni siquiera en el momento que el comisario le muestra fotos del cuerpo de quien en vida había sido su concubino.

-Señora las fotos pueden ser fuertes sabe pero así usted podrá dar dimensión con la realidad.

Graciela quién cubría sus manos con guantes las mira y tras solicitarle fuego al comisario para encender un cigarro atina a decir.

-No sé que puede haber pasado.

Guantes en sus manos sí, es lo que mira el comisario y le pide que muestre sus manos ella accede pero de inmediato aleja, que se cubre de quemaduras ocasionadas por no poder manipular una estufa de su casa. Los investigadores no lo dudaron y detuvieron a Hammes quien se negó a declarar ante la justicia en un primer momento. Fue la declaración de algunos vecinos que notaron movimientos extraños con dos hombres de aspecto sospechoso que entraban y salían de la casa, muestras Alberto no sé encontraba, un matrimonio que vivía enfrente terminaron de poner contra las cuerdas a Graciela.

Ellos se levantaban temprano para trabajar y vieron como ingresaron esos hombres a los que cabe decir que Hammes nunca entregó, y luego se fueron junto a Graciela en el auto.

Pruebas y más pruebas condujeron a que Graciela Hammes le había quitado la vida a Alberto César Ortega, dado esto la sala número uno de la cámara de San Isidro la condenó a prisión perpetua, dicha pena se llevaría a cabo en la unidad número ocho del Penal de los Hornos en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires.

Para 2004 Hammes era ya una interna modelo, y no tenía ningún problema ni con sus compañeras ni tampoco con las guarda cárceles, así que no se presentó ningún problema cuando un día solicitó que se la lleve a Buenos Aires para ver a su padre que se encontraba internado de gravedad. En medio del camino Graciela solicita ir al baño, la camioneta en la que era trasladada se detiene en una estación de servicios y es cuando por la ventana del baño se fuga. El gobierno de la provincia de Buenos Aires pone una recompensa para quien entregue a Hammes o de alguna información sobre su paradero, un dato peculiar fue el monto de la recompensa, era el doble del seguro de vida, que la llevó a rendirse ante la codicia y convertirse en una asesina.  Pero los años pasaron y valla que pasaron hasta 2019 cuando llega un llamado a la policía bonaerense, que los ponía al tanto que Graciela Hammes, la prófuga más buscada de la Argentina se encontraba trabajando en el cuidado de enfermos en pleno conurbano de la ciudad de Buenos Aires.

¿Al cuidado de enfermos? Si otro dato más de ese particular andar por la vida para Graciela, se fugó con la excusa de ver a su progenitor quien estaba supuestamente tan mal de salud.

Una mañana mientras la prófuga Hammes caminaba tranquila por las calles se hace presente la DDI de San isidro, quiénes la detienen. Ya no se llamaba Graciela en ese momento se dice llamar Marcela Beatriz Robledo, tenía 57 años y un aspecto muy distinto al de los años noventa cuando Alberto César Ortega se enamoró perdidamente de ella.

Quienes fueron aquellos hombres que actuaron junto a ella es un enigma hasta hoy, pero la más plenitud de las certezas es que Graciela Hammes se convirtió en el inconsciente colectivo como la asesina incendiaria. Fue de tanta repercusión su caso que fue llevado a la pantalla chica cuando Mercedes Morán interpretó su personaje en el unitario “Mujeres Asesinas” con el nombre Graciela Hammes Incendiaria.

Continúa latente su terrible y fría manera de matar que no podía dejar su caso de lado en un informe.

En el diccionario la definición de codicia dice lo siguiente: deseo vehemente de poseer muchas cosas especialmente riqueza o bienes.

Podemos también agregar Codicia Graciela Hammes, persona que la vida le presentó belleza a su alma y cuerpo elijo ser bella por fuera y sumergir la falsedad en su cabeza, en el alma y la maldad para todos quienes la rodearon.

 

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