Sobre los 10 años de Bimba Brüder

A continuación compartimos la segunda parte de la entrevista a Carlos Lamarca sobre los 10 años de Bimba, la cervecería artesanal sanducera.

-¿Hay mucha actividad aquí? (av. Salto 953)

Es un espacio lindo que nos permite realizar eventos y a nosotros nos complementa el negocio que venga gente a ver un espectáculo. Eso nos genera también consumo en el bar. El objetivo es la venta de la cerveza pero además la gente viene a comer, a armar una feria. De esa manera captás público. Hay distintos públicos que vienen aquí, de todas las edades, desde niños a adultos mayores. Acá además contamos con una huerta en el fondo, y de esa manera generamos actividades que son interesantes. Tratamos de molestar lo menos posible a los vecinos porque algunas actividades son ruidosas y generamos alguna interferencia. En líneas generales hemos tenido buena aceptación por parte del barrio que ahora tiene vida y ha sido receptivo. Este era un lugar que no tenía actividad.

-La zona se potenció con ustedes y también con el Owl que está a pocos metros.

Nos complementamos muy bien con Francisco (Paredes), nos llevamos muy bien. A mí me encanta este espacio, aquí la idea, el objetivo es hacer buena cerveza.  El pasado 6 de diciembre cumplimos dos años en este lugar. Será el tercer verano que estamos acá.

-Recuerdo que el primer año fue muy bueno, explotó todo.

Cuando abrimos fue una locura, nosotros trabajamos muy bien los primeros meses, por suerte estuvimos a la altura.  Todo lleva tiempo porque el servicio se mejora con el tiempo, corrigiendo detalles. Hoy estamos bien aceitados con el bar, hay un buen servicio, tengo compañeros cerveceros que vienen de otros lugares y dicen que este es el bar más lindo, eso sin dudas nos da fuerza para seguir adelante.

-Contanos de aquel año que tuvieron la exclusividad en el patio cervecero.

Fue una época divina, la fiesta -Semana de la cerveza- tenía en exclusividad a Pilsen, y si bien nosotros tuvimos en 2017 un puesto chico, en el 2018 fuimos a buscar ese predio y ahí surgen los requerimientos que ponía la adjudicataria que era FNC (Pilsen). A nosotros nos piden que vayamos a otro lugar que no nos gustaba, que estaba más alejado. Entonces salimos enojados de esa reunión y con la cabeza en no ir o la posibilidad de hacer algo alternativo.  Entonces nos presentamos a la licitación y ahí íbamos por todo. Vamos a pelear dijimos. Algo que era impensado, ni siquiera Heineken u otras cervezas se animaban por lo que significa esa semana, es muy grande la logística, muy compleja para tener la capacidad de responder.

-¿Se cumplieron los objetivos?

Nosotros le cambiamos el perfil al patio cervecero, no teníamos el know how pero si teníamos un plan. En aquel momento nos juntamos cinco cervecerías artesanales, nos presentamos y ganamos. ¿Podremos dijimos? Teníamos la idea de cómo hacerlo sino no nos hubiésemos presentado. Pusimos muchas luces, 100 canillas en el predio cuando antes te servían la cerveza en botella. Había casitas rodantes con canillas en el patio de comidas. Creo que dejamos la vara alta.  Además hicimos carpas in situ, ahí mismo en el lugar, los mostradores también. Los sistemas de refrigeración que usamos en aquel momento no los vi más en ninguna fiesta. Fue realmente innovador nuestro trabajo. Fue todo muy craneado y no copiado para esa fiesta y para ese momento.

-¿Cuántos litros de cerveza se vendieron? Si se puede saber.

Unos 24 mil litros de cerveza se vendieron en una semana. Es un camión cisterna de esos que se ven en la calle, tradicionalmente se vende eso en la semana. La logística de vender el chop directo es mucho más difícil, más complejo que venderlo de casillero. Ahí llevás una heladera y enfrías. También te cuento que los números nos dieron mal, quedamos abajo, perdimos plata.

¿Me decís que perdieron plata?

Perdimos mucha plata pero nos sirvió para posicionar la cerveza artesanal, fue algo que impactó mucho, nos llamaban de todos lados para hacer notas. A la cerveza artesanal le sirvió porque tuvo una exposición buena. Fomentamos y generamos la visualización del producto y la experiencia que cuando consumís una cerveza artesanal tenés una experiencia sensorial aceptable. Tenemos que ser exigentes, el cervecero artesanal tiene que ser exigente, a eso lo pregona Bimba. Siempre tenés que ser autocrítico para que tu producto sea mejor. En materias primas y proceso productivo siempre estamos arriba, encima de la elaboración.

-Después siguieron participando pero sin exclusividad.

En el 2019 no estuvimos pero a partir del 2020 hubo pandemia y se suspendió al igual que en 2021. En la última edición fue compartido con otras marcas que es lo que tiene que pasar. Es bueno para el consumidor que tengas variedad de oferta en cervezas. Te pone la vara alta en cuanto a la calidad.

-¿Cuáles son las perspectivas?

Yo le veo el lado optimista, estamos pasando mal por la situación con Argentina, esperemos que eso cambie y ahí las empresas locales van a tener un aire. El gobierno actual o el próximo tiene que tener un cambio con el costo operativo de las empresas, buscar una apertura comercial permanente está bien. Pero si vos dejás entrar una cerveza que hoy la lata vale 65 pesos es complicado. Si de alguna manera no somos competitivos vamos a desaparecer, tiene que haber medidas, hemos llegado a un límite. Las empresas nacionales tenemos costos operativos altos porque todos los productos importados hacen inviable cualquier negocio. Yo no digo que seamos proteccionistas pero iría por el lado de buscar una tarifa diferenciada en cuanto a la energía, facilitar la contratación de mano de obra. Tiene que ser más estructural el cambio sino la industria nacional no tiene futuro. Tiene que ser un soporte del estado. Porque yo pregunto, ¿Queremos tener pymes en Uruguay? El gobierno dice que sí, yo no puedo entender que una industria que genera mano de obra local pague una tarifa común por el consumo energético, debería ser diferenciada. Por otra parte cómo puede ser que un producto importado pague lo mismo que uno nacional y si esa empresa contratá personal para distribuir ese producto pague lo mismo que si vos sos productor nacional, tenemos que generar políticas diferenciales internas que protejan al productor local.

-Con Argentina si controlabas en serio, me refiero a Aduanas, la historia era diferente.

Yo creo que Colón es una gran oportunidad que tiene Paysandú y nosotros no podemos pensar en dinamitar el puente, pero tampoco se puede admitir que por el puente pase cualquier cosa como está pasando hasta ahora desde que abrieron los puentes. Acá no pasa nada. La que se perjudica es la sociedad de Paysandú.

¿Por qué Bimba?

Bimba es un apodo interno familiar al biberón. Brüder es hermanos en alemán.

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