Como reacción ante el uso de pirotecnia sonora por la celebración de la navidad, “en Paysandú se perdieron un montón de animales, varios de los cuales siguen lejos de su casa”, lamentó el rescatista Sebastián Martínez. Específicamente se refirió a perros cuya sensibilidad auditiva es profundamente afectada por las detonaciones, esto les provoca un estado de estrés muy importante que puede impulsarlos a la huida. Lejos de su entorno y afectados por la situación son incapaces de reorientarse. Esta no es la única consecuencia en los canes pero es una de las más evidentes. Si bien no hay forma de establecer un número de perros perdidos, se entiende que se trata de una cantidad considerable lo que se puede concluir, por ejemplo, a partir de las manifestaciones que reciben las organizaciones dedicadas a la temática y las publicaciones referidas al asunto a través de redes sociales.
Si bien generalmente la atención está centrada en el impacto a las animales que conviven con los humanos, hizo notar el padecimiento de las aves. “Se ha visto y se va a seguir viendo, porque creo que el 31 de diciembre se utiliza mucha más pirotecnia, que las explosiones también provocan un grave impacto en las aves como puede ser la desorientación, la destrucción del nido o, directamente, la muerte”.
El integrante de la ONG Trato Ético Animal estimó que muchos artefactos de estruendos utilizados en navidad “claramente superan el límite de decibeles permitidos a nivel local”, que son 50, y lamentó que “no se hayan instrumentado controles en serio y una buena campaña de sensibilización que ayude a que la cosa empiece a cambiar”.
“Lamentablemente falta mucho”, opinó en cuanto a las posibilidades de que los vecinos dejen de utilizar pirotecnia sonora. “Mientras no se generen ámbitos para la educación y la sensibilización será más difícil todavía porque los cambios se dan en base a la educación y la concientización y en tanto tengamos un Estado totalmente ausente, una Intendencia totalmente ausente, que nos les importa crear esos ámbitos, el problema seguirá siendo grave”. Pero más allá de esa reflexión exhortó a quienes se han comprometido con el reclamo de “pirotecnia cero” a continuar trabajando para que “aunque sea lento, de a poco”, se puedan conseguir mejores situaciones “para la convivencia entre especies y que aprendamos a respetar la vida en todas sus manifestaciones”.