Escribe Rafael Goldman

Con la llegada de la primavera no solo aparecen los días más largos y el clima más agradable, también surge una motivación extra para cuidarnos. Después de meses de frío y rutinas más sedentarias, esta estación invita a movernos, a salir de casa y a reconectar con nuestro cuerpo y la naturaleza. Cada vez más personas aprovechan este momento del año para retomar la actividad física, ya sea caminando, trotando en una plaza o animándose a recorrer la ciudad en bicicleta.

Los especialistas aconsejan empezar de a poco, con rutinas suaves de entre 20 y 30 minutos, tres veces por semana, son un buen punto de partida. Lo importante es no sobreexiguirse al principio, sino ir construyendo constancia. Con el tiempo, la intensidad se puede aumentar de manera progresiva, combinando el trabajo aeróbico con ejercicios de fuerza, lo que no solo mejora la salud cardiovascular, sino que también ayuda a lograr una mejor estética corporal.

Pero la primavera no solo trae más energía para movernos, también se refleja en la mesa. Aparecen frutas y verduras de temporada como las frutillas, los cítricos, los zapallitos y muchas más opciones frescas que aportan vitaminas, minerales y un extra de vitalidad. Los nutricionistas recomiendan aprovechar estos alimentos y reducir el consumo de ultraprocesados, que suelen ser altos en azúcares, grasas poco saludables y sodio. En cambio, es mejor inclinarse por platos caseros como ensaladas completas, proteínas magras como pollo, pescado o legumbres, y guarniciones coloridas que hacen que la comida sea más nutritiva.

Más allá de los cambios de estación, los expertos coinciden en un punto central, no se trata de hacer esfuerzos grandes durante un tiempo corto, sino de generar pequeños hábitos sostenidos. Salir a caminar después de comer, preparar más seguido comidas caseras, elegir frutas en lugar de golosinas o dedicar un rato de la semana a hacer ejercicio son hábitos simples que, sumados, construyen un estilo de vida activo y saludable.

La primavera, en definitiva, funciona como un recordatorio natural de que siempre es buen momento para empezar. Nos invita a recargar energías, a aprovechar los días más largos y a sentirnos mejor con nosotros mismos. Lo importante es no dejar que la motivación quede en una estación, sino convertirla en una rutina que nos acompañe todo el año.