Con Darío Píriz y Nicolás Cogan, el músico uruguayo Juan Steiner formó un trío que ya pisa fuerte en la escena capitalina. Entre versiones frescas de clásicos, invitados de lujo como el Pitufo Lombardo y un sonido que desafía la lógica de ser “sólo tres”, el proyecto avanza hacia nuevas metas con mucha energía y repercusión.
El rumor venía sonando en los pasillos de la música montevideana: un trío diferente estaba encendiendo las noches de la ciudad con un formato reducido pero con potencia de orquesta. El protagonista de esa historia es Juan Steiner, tecladista y arreglador maragato quien junto a Darío Píriz (referente del candombe y voz del grupo) y Nicolás Cogan (gran percusionista), dio vida a un proyecto que nació casi de casualidad pero que rápidamente tomó vuelo.
“Todo empezó con la invitación de un productor que nos dijo: ‘¿por qué no arman un trío para tocar en mi boliche?’”, cuenta Steiner a diario 20once. La propuesta sonaba sencilla, pero la química entre los músicos abrió un camino inesperado. Provenían de experiencias previas en proyectos como Club La Timba, donde exploraban la timba cubana, y coincidieron en la idea de darle forma a algo más estable.
Lo que parecía un conjunto para animar algunas noches se convirtió en una banda capaz de mover escenarios más grandes. En medio del crecimiento, surgió la posibilidad de invitar a Eduardo “Pitufo” Lombardo para una colaboración. Steiner recuerda sus nervios al enviarle un arreglo: “Pensé que me iba a decir que no, que no era su palo. Pero no cambió ni una nota. Se sumó de lleno y grabamos juntos”.
El resultado fue una versión renovada de “Descolgando el cielo”, que se subió al canal de Montevideo Music Group. En apenas una semana superó las 30.000 reproducciones, lo que atrajo la atención de medios y productores. El trío fue convocado para presentarse en escenarios de renombre y, como broche, estará tocando en los Premios Charrúa, en la Sala Nelly Goitiño del Sodre.
El secreto del grupo está en su formato poco común. Mientras los tríos suelen ser acústicos e íntimos, el de Steiner apuesta a lo contrario: “Nuestro percusionista arma un kiosco de instrumentos y toca todo junto; yo meto dos teclados con sonidos de bajo, piano y metales; y sumamos voces. Así, donde vamos, sonamos como si fuéramos ocho o nueve”. La propuesta sorprende al público, que se encuentra con una sonoridad caribeña plena, con apenas tres músicos en escena.
El camino apenas empieza. Tras el primer video con el Pitufo, el trío ya tiene lista una nueva sesión con invitados de lujo: Braulio Assanelli (ganador de La Voz Argentina), Fabián Villalba (figura del Carnaval), el flautista Pablo Soma, Juan Carlos Ferreira en el bajo y otros destacados artistas de la escena local. “Es un material más grande, con más colores, pero siempre con nuestra esencia de trío”, adelanta Steiner.
También participará Martín Campos de Mercedes que es saxofonista.
En vivo, el repertorio incluye versiones de Juan Luis Guerra, Marc Anthony, No Te Va Gustar y clásicos latinos que hacen bailar al público. Aunque por ahora no hay composiciones inéditas, las versiones originales marcan un sello propio. La participación de Lombardo fue la primera piedra en ese camino de producir material distintivo.
Las presentaciones no paran. Desde el Mercado Isabelino en Paso de los Toros hasta Bimba Brüder, el grupo viene acumulando elogios. Incluso hubo contactos para tocar en Argentina: “Nos mandaron la seña, aunque por problemas de producción el show no se hizo. Pero la puerta quedó abierta y seguramente crucemos pronto a Buenos Aires”, adelanta Steiner.
La clave, según él, está en ofrecer algo distinto: una apuesta reducida en número pero expansiva en sonido, que mezcla raíces locales con frescura caribeña. “Donde tocamos, la gente se sorprende porque suena potente, no parece un trío”, dice con orgullo.
Con apenas unos meses de vida, el proyecto ya se ganó un lugar en la agenda cultural. Entre colaboraciones, nuevas grabaciones y escenarios que se abren, el trío liderado por Steiner demuestra que a veces las grandes ideas nacen de propuestas simples, y que la música latina tiene todavía mucho para crecer en Uruguay.




