En nota publicada en El Entre Ríos, la periodista Andrea Cattani hace un profuso repaso de la historia del puente. Nos llamó la atención el siguiente fragmento:

Sin el pueblo
La inauguración ocurrió el 10 de diciembre de 1975. Estuvo encabezada por María Estela Martínez de Perón, presidente de la República Argentina; y Juan María Bordaberry, presidente de la República Oriental del Uruguay, acompañados por autoridades de ambas localidades. El martes 9 de diciembre de 1975, día previo a la inauguración, El Entre Ríos había anticipado que la ceremonia sería estrictamente reservada a funcionarios oficiales y vedada al público en forma casi total.
El viernes 12 de diciembre, el mismo medio publicaba: “Podemos decir con total sinceridad que fue una fiesta popular uruguaya –o sanducera- más que colonense, porque las estrictas medidas de seguridad –pese a la invitación del gobierno de la provincia- impidieron que el pueblo colonense y argentino estuviera presente. Periodistas y público uruguayo tuvieron libertad para llegar hasta el centro de la obra, pero del lado argentino solo estuvieron las altas autoridades y fuerzas de seguridad. Desde allí la ceremonia se trasladó a la ciudad de Paysandú”.
Del otro lado del río, los colonenses adhirieron a los festejos con una marcha de los estudiantes realizada en la noche del 10 de diciembre por calle 12 de Abril, precedida por la banda del Batallón de Ingenieros de Concepción del Uruguay.
En el artículo por los 30 años del puente que citábamos al comienzo, Jorge Enrique Martí recuerda aquella ceremonia como “un triste final”.
“Fue tan dura e ilegítima que su evocación se me borra de la memoria y dejo a otros que la cuenten porque pudieron vivirla más de cerca”, señala. Y cuenta que “sin la concurrencia popular, que fue absolutamente prohibida, el Dr. Roberto Eloy Girard (intendente) se negó a participar del acto inaugural y volvió junto a su pueblo. Hasta fue necesario organizar de último momento una comida para los numerosos periodistas que también quedaron apartados por la incomprensible prohibición. Habían llegado de distintas partes de América y del mundo, y dieron puntual información de lo sucedido”.

En la evaluación del poeta tres décadas después, “lo que nos ha dejado el puente fue otra gran frustración. Ahí está el puente que debió llamarse ‘de la amistad’ y que no tiene nada que ver con aquel sueño de sanduceros y colonenses”.