El año pasado Copagran procesó una reestructura que implicó la pérdida de 40 puestos en un departamento complicado. Ahora está en plena cosecha de la soja.
La cooperativa agraria nacional Copagran, integra las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF, entidad de segundo grado) que nuclea a todo el cooperativismo agrario. Desde la misma participa en organismos institucionales como los Instituto de Investigación Agropecuaria (INIA) y de Semilla (INASE).
“En lo gremial participamos en Cudecoop e INACOOP”, subraya el gerente de la filial Paysandú, Ing. Agr. Luis Simean.
Copagran con fuerte presencia en el litoral uruguayo, “es una cooperativa de productores de primer grado que ya cumplió los 20 años. Surgió en el 2005 a partir de la fusión de 11 cooperativas del litoral”. Calpa, de Paysandú fue una de las once.
Cooperativa que trasciende sus socios
Cuenta con cuatro sucursales (Colonia, Soriano, Río Negro y Paysandú), casi setecientos socios que se distribuyen por filiales. “Su órgano de conducción es una asamblea de delegados que es votada por los socios. Con estos luego conforma una Mesa Ejecutiva. La que en definitiva está en el día a día”.
La estructura se complementa con funcionarios; una gerencia general y otra de negocios en cada filial.
A ello le sumamos una “serie de plantas de silos distribuidas a lo largo del litoral”.
“La cooperativa atiende a sus socios, pero es abierta y no es requisito ser socio para comercializar, operar o acudir a los servicios de la cooperativa”.
Simean manifestó “que la actividad de la cooperativa es brindar servicios a los socios en todo lo que tiene que ver con la producción agropecuaria. Ahí tenemos proveeduría de insumos para la producción agrícola, venta de semillas, fertilizantes, agroquímicos. Los insumos ganaderos son raciones balanceadas, productos veterinarios, alambres, piques, comederos, etc”.
Por otra parte, “comercializamos la producción. En verano maíz, girasol, soja. En invierno colza, trigo, cebada y semillas para producción de forraje”.
Soja: 90% se exporta
Los productores están en plena cosecha. “La cosecha de verano arrancó en febrero con el maíz. En marzo tuvimos cosecha de girasol y ahora estamos procesando la de soja”.
“El área de soja es el 80% de lo que se cultiva en verano.
Un 50% de la cosecha de soja ya se levantó. En la planta de Paysandú (ciudad), por ejemplo, ahí en Ruta 90, es uno de los lugares donde se está recibiendo la soja. En la planta de Silos de Guichón también se recibe”.
Simean especificó que recibida la cosecha “se acondiciona, se seca si viene con humedad, se prelimpia si hay alguna maleza o algún grano dañado y una vez procesada se reenvía al puerto donde están los barcos cargando. El 90% de la soja es para exportación”.
En relación al destino de la misma, el gerente sanducero señaló que se exporta a China; “a veces también a algún otro mercado alternativo. Puede ser India, ya que por algún tema de protocolo comercial con determinadas malezas no se puede mandar a China y ahí se busca algún mercado alternativo”.
“A veces queda en mercado interno, con destino a alguna molienda que produzca, por ejemplo, aceite”.
Rindes, “relativamente normal” en el litoral
Sobre los rindes de los cultivos, el gerente explicó que “este año la producción de nuestro departamento es relativamente normal. En el eje de los 2.000 kilos por hectárea”.
Quienes se vieron afectados por la gran sequía fueron los productores de Colonia y Soriano. “Este año la seca se hizo mucho más intensa en el sur y afectó rendimientos, un poquito menos en Río Negro. Aquí, en el norte este año fuimos la excepción”.
Por ejemplo, “en Colonia están con rendimientos de mil y pocos kilos y acá estamos con rendimientos de 2.000 y algo por hectárea”.
Consultado si hay formas de atenuar los impactos de la sequía, Simean explicó que “es muy difícil. El riego se viene desarrollando año a año, pero implica inversiones grandes, tener fuentes de agua cercanas a la chacra, acceso a la energía eléctrica, sobre todo en la zona. Se ha ido avanzando, pero es difícil que se solucione solamente con un sistema de riego cuando viene una sequía tan intensa y tan abarcativa en el territorio”.
Ecuación complicada
“Los precios de los granos tuvieron un repunte importante en esta última quincena. El precio de la soja este año se ubicó en el eje de los 350 dólares por hectárea. El repunte de precios está de la mano de las mejoras comerciales entre China y Estados Unidos. Ahora está en el eje de los 400/410 dólares que, descontado el flete hace que le quede al productor un ingreso en el eje de los 360, 370 dólares por tonelada”.
A ese saldo, hay que descontar otros costos. El especialista describió que “el costo de una hectárea de soja en nuestra zona anda en alrededor de 400/450 dólares solamente de insumos”.
Además “la semilla sale 100 y pico de dólares. El fertilizante 200 dólares o más y los agroquímicos, el glifosato, los insecticidas, los fungicidas otros 100 dólares”.
Después tenemos todo lo que son los servicios. La aplicación de los herbicidas para acondicionar la chacra, la siembra. Las aplicaciones de las ureas o los fertilizantes en el caso de la soja, curas por algún hongo o algún insecticida. Eso anda entre 200 y 300 dólares, dependiendo si el productor tiene la maquinaria o la tiene que contratar. El tercer costo relevante es la renta”.
Simean afinó el cálculo. “la cuenta gruesa que uno saca hoy es que si el productor tiene que pagar renta seguramente le falten 200 o 300 dólares para cerrar la operación de cultivo”.
“La esencia”: equilibrio y distribución de riesgos
Quisimos saber cómo se puede sostener el productor. La respuesta de Simean fue “y, bueno, sembrando, enganchando el cultivo de invierno o apostando a la cosecha de verano del año que viene”.
“Muchas veces lo que pasa es las cuentas son negativas. Si no hay amortización de la maquinaria, el productor paga los insumos a la cooperativa, la renta al dueño del campo y el costo de esos 200/300 dólares de maquinaria es lo que el saca para vivir”.
Consultado cómo impacta el aumento de combustible y de los fertilizantes, “yo hice una cuenta muy gruesa, pero capaz que en vez de 400 dólares son 450 porque el fertilizante vale un poco más o el combustible vale un poco más. Es muy difícil a veces hablar de promedios cuando la casuística es muy variable”.
“A veces el productor hace un área de maíz o de girasol que tiene un poco más de riesgo al ser más sensible a la seca. El precio del girasol anduvo arriba de los 500 dólares. Capaz que el girasol dio un margen por hectárea mejor que el de la soja”.
Simean confirmó que “es mucho más arriesgado el girasol porque recibe ataques de pájaros. Entonces hacer toda el área sería muy riesgoso y el riesgo de perder todo sería mayor”.
No todo suele ser tan sencillo a la hora de tomar decisiones. “El maíz da hoy 7 u 8 mil kilos de promedio y vale más de 200 dólares. Entonces el ingreso bruto del maíz es mejor que el de la soja, pero a su vez tiene más costos por hectárea y tiene más riesgo porque es más sensible a la sequía”.
Para el gerente “la esencia de todo esto está en ir encontrando equilibrios e ir distribuyendo los riesgos entre las distintas alternativas”.
El factor chino
Los precios los fija el “mercado y el Uruguay es 100% tomador de precios. Sobre todo, en la soja. Ahí somos 100% dependientes del precio internacional que depende mucho de la relación comercial que haya entre EE. UU y China”.
“China consume entre el del 70 y el 80% de la soja. EE. UU es el principal proveedor de China”.
En este juego, el gerente explicó que “si hay una buena relación comercial con Estados Unidos el precio se mejora y nosotros lo captamos”. No es el caso del maíz “que es muy dependiente del mercado interno”.
En la búsqueda de rentabilidad, “el buen precio que tiene hoy el ganado hace que sea interesante encerrar ganado para engordar a corral y el principal insumo de los encierres a corral es el maíz y el trigo; básicamente el maíz”.
“Hoy el maíz está con un buen precio porque hay demanda interna para engordar”.
La colza “tiene un muy buen precio”
Sobre la colza, Simean afirmó que se destina “al mercado interno., a ALUR para producir aceite”.
“En invierno lo que cierra mejor es la colza porque tiene un valor que anda arriba de los 500 dólares y un cultivo de colza en un año bueno oscila entre 1.500 y 2.000 kilos, lo que genera un ingreso bruto del orden de los 800 a 1.000 dólares, con costos de producción parecidos a los que hablábamos para los cultivos de verano”.
Reestructura y despidos
Los funcionarios que trabaja en la cooperativa son “alrededor de doscientos y pico distribuidos en los locales comerciales y en las plantas de silos”.
El gerente detalló que “el año pasado se procesó una reestructura muy fuerte que implicó la desvinculación de 40 trabajadores, de los cuales 8 fueron de Paysandú y el cierre de algunos locales comerciales en todos los departamentos”.
La reestructura implicó el cierre de la sección ganadería.
Se anuncia invierno complicado
Simean reflexionó que en estas actividades a cielo abierto “en un año llovedor son esperables menores rendimientos y calidades, sobre todo de la cebada y el trigo. Con la colza puede haber problema solo en la implantación. Ello explica el corrimiento hacia la misma”, cerró.
