En un posteo de facebook, el candidato a Intendente que va por la reelección, Guillermo Caraballo dijo que «en los últimos días he visto a muchos vecinos molestos por lo que es una evidente injerencia del gobierno nacional en nuestra campaña local. Puede decirse que son acciones de gobierno, pero a nadie escapa que el propósito es beneficiar a los candidatos afines, sobre todo del PN».
El candidato aclaró que esta referencia la hará por única vez.
«Me gustan las campañas para dialogar con los ciudadanos, para intentar mostrar los beneficios de nuestras propuestas para la gente. Como candidato, no es mi costumbre comentar lo que hacen mis adversarios. Pero tal vez por única vez, haré una excepción. Funcionarios de muy alto rango llegan -un día, y otro también- a Paysandú anunciando o inaugurando obras y por supuesto, miles de fotos con “sus” candidatos. Lo que respondo cuando me plantean eso es que son reglas de juego. No las que más me gustan, pero nada ilegal. Es más: si traen cosas buenas para la gente, es bueno que vengan. El problema no es que lleguen, sino que lleguen ahora para conseguir unos votos y después de las elecciones no los veamos más».
Agregó que «si inauguran cosas impulsadas y hechas por el FA, no estará mal que lo reconocieran».
Aseveró que el hecho en sí indic que hay un «claro síntoma de la debilidad de las candidaturas locales».
Caraballo recordó que «Pero más allá de esas operaciones mediáticas, lo cierto y claro es que el próximo 27 de setiembre los sanduceros una vez más debemos optar entre dos caminos: o volvemos con los candidatos conservadores a aquella sociedad del amiguismo, del clientelismo, del uso de los espacios públicos para «fiestas» privadas, la de barrios olvidados, de avenidas emparchadas para tapar el ojo, aquel Paysandú perdido en el pelotón, o por el contrario, seguimos con el FA la senda de un Paysandú que comienza a despegarse del montón, de barrios recuperados del olvido, de calles que no se lavan a la primera lluvia, un Paysandú de cara a la innovación, que rescató el edificio de la vieja Paylana, que devolvió el Gobbi y el Florencio a la cultura y cientos de cosas más».