Si en algo nos caracterizamos los seres humanos, es en lo ruidosos que somos, al parecer tenemos una gran necesidad de hacer ruido en todas partes; me sucedió hace tiempo, que alguien me llevó a un parque en una ciudad del interior del Uruguay, donde se puede disfrutar de la maravilla de la naturaleza con sus colores, aromas y silencios, armonizadas con el canto de los pájaros y el silbar del viento entre los árboles; pude recostarme a los pies de un gran ciprés, y descansar mi mirada en un hermoso lago que tenía enfrente a mi. Al observar con afecto todo mi entorno, y deleitarme con el canto lejano de las aves o el ladrido de algún perro, mis pensamientos se fueron aquietando hasta casi desaparecer, y con mis sentimientos en calma y mi cuerpo relajado, estaba casi tocando el cielo con mis manos; hasta que un grupo de ruidosas personas llegaron con un vehículo, a las risas y gritos, se bajaron del auto, abrieron las puertas del mismo, y pusieron la música de regetón a todo volumen, mientras bajaban toneladas de comida y bebida. No pude seguir en esa calma y tuve que retirarme.

¡Qué gran necesidad tenemos los seres humanos de hacer ruido y tener saturados nuestros sentidos! Por eso se llama “personalidad” que  su significado etimológico es “per-sonare” , o que hace ruido; siempre queremos estar en medio del escándalo, porque eso nos mantiene alejados de nosotros mismos. ¿No han notado lo difícil que es quedarse quietos? ¿simplemente escuchando? ¿sin pensar ni hacer ruidos de todo tipo? Cuando llegamos de trabajar, prendemos la televisión o la radio, o hablamos por teléfono con alguien, o entramos a alguna red social, y ¿por qué?, porque nos asusta estar solos.

Cuando uno está realmente solo, no aislado, sino solo, sin la baraúnda de ruidos, hay posibilidades de que nuestros sentidos se calmen, y traigan paz a nuestra mente y emociones; pero justamente es allí, donde todas las cosas negativas que tenemos enterradas en nuestro subconsciente comienza a emerger, y eso nos da pánico, por eso necesitamos el ruido, porque si no lo hacemos, naturalmente emergerán nuestros temores, ansiedades, celos, angustias, etc. Pero ese asunto de limpieza es necesario, ya que esa basura mental entró por nuestros sentidos, y tiene que salir por nuestra propia mente; es lo que decía el oráculo de Delfos “Hombre, conócete a ti mismo”.

Cuando llenamos nuestra conciencia de ruidos, pensamientos, televisión, redes sociales, celulares, etc.; y no quiero decir que no sean útiles en nuestra vida, pero cuando nos quitan el espacio que la mente necesita para vaciarse y sanarse, entonces estamos en problemas, porque se seguirá acumulando basura y algún día colapsará.

Es necesario que haya una actitud hacia la búsqueda de ese Gran Silencio, que es en realidad tu verdadero Ser, que busca expresarse a través de ti, siempre y cuando le dejes el espacio; pero necesitas sacar la basura que no deja que tu propia Luz interior se manifieste.

Te propongo un ejercicio, busca algún momento en el día, o en la noche cuando te acuestes; mantén tu cuerpo físico lo mas quieto posible, y solamente escucha, no elijas que escuchar, no juzgues lo que escuchas, simplemente hazlo, y podrás escuchar el sonido lejano del motor de un auto, o la risa de alguien, o tal vez el canto de algún pájaro. Mantente solamente escuchando, no pienses, solo escucha, porque desde el momento que piensas y dices “ese es el auto de mi vecino”, ya dejaste de escuchar, y comenzó el ruido otra vez. Inténtalo todos los días, y verás que con el tiempo, tu cerebro se irá calmando, y comenzará a sacar la basura; no te asustes con lo que veas, solo deja que salga y verás lo hermoso y relajante que es estar en el Gran Silencio, donde no hay ruidos ni temores, y solamente hay una conexión con tu verdadero Ser, y sentirás que su Gran Amor te abraza.

 

Alejandro González

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