Escribe Leonardo Albano
$ 1.6919.389 más los intereses acumulados durante seis años fue condenada a pagar la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas (Ute) por sentencia de segunda instancia emitida el miércoles por un tribunal de apelaciones de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) a raíz de los daños ocasionados por un incendio registrado en el año 2009 en una lujosa estancia de Paysandú y causado por el mal funcionamiento de un transformador.
En primera instancia, la administración pública había sido condenada a pagar al matrimonio dueño de la estancia el 80% de $ 15.319.839 por el valor de las construcciones, $ 500.000 por pérdida de ajuar y muebles, $ 200.000 por la pérdida de la colección de armas, $ 250.000 a cada uno de los dueños, y $ 100.000 a cada uno de los tres hijos menores del matrimonio.
No obstante, tras la apelación de la UTE, el asunto fue tratado por un tribunal civil de segunda instancia que, además de confirmar la sentencia apelada, aumentó al 100% la suma a pagar por los daños materiales y redujo a la mitad ($ 50.000) la suma correspondiente a pago moral a los hijos del matrimonio propietario del establecimiento. Además, estableció que los intereses legales deben «correr desde la fecha del evento dañoso», por lo que el monto actual de la suma a pagar supera ampliamente los dos millones de pesos.
Según documentación pública a la que tuvo acceso 20 Once, durante su análisis de la causa, antes de emitir su sentencia la semana pasada, el tribunal civil hace constar que el día anterior al incendio, personal de Ute repuso un fusible en el ramal que dotaba de energía eléctrica al establecimiento. El Informe de la Dirección Nacional de Bomberos explica que “se presume que este hecho se originó debido a un recalentamiento de los conductores eléctricos que cruzaban desde el cielo raso de la habitación destinada a dormitorio ubicada en la intersección de las estructuras sur suroeste». Según el informe, ese recalentamiento «propició que el material aislante entrara en ignición y propagara las llamas al cielorraso y posteriormente a la tirantería y al mobiliario por goteo de material en llamas”.. Dicho informe deja constancia de declaraciones del personal de la Estancia, en las que se relata que “el lugar sufre reiterados cortes en el suministro de energía eléctrica, en oportunidades que esta se re establecia las lamparillas explotaban”. Al respecto, un funcionario de UTE declaró que «eso suele suceder “cuando se quema un fusible, se produce una baja tensión del lado del cliente, se registran una o más tensiones más bajas que la habitual, eso es quemar el fusible…”; “Cuando el transformador se quema, uno intenta reponer el fusible, pero el mismo se vuelve a quemar de inmediato”. El informe privado del ingeniero Raúl Moreno estableció “el transformador no se encontraba en condiciones de operación… no se tomaron medidas al respecto, se decidió reponer el fusible cada vez que presentara problemas…”. Agrega que “el deterioro del bobinado de media tensión se debió a un problema del lado de media tensión… El avanzado deterioro de la aislación del bobinado de media tensión terminó por degradar la aislación entre bobinados de media y baja tensión y los puso en contacto (cortocircuito)… al encontrarse los bobinados antes mencionados en cortocircuito (Media Tensión y Baja Tensión de la fase dañada), sobre la fase en cuestión (del lado de baja tensión) se produjo una sobretensión que alcanzó valores muy superiores a los 1000V)». Estos y otros elementos constituyeron elementos claves analizados por el tribunal para arribar a la sentencia definitiva que condena al organismo estatal a desembolsar la citada cantidad de dinero por el daño causado.
(VER NOTA COMPLETA EN EDICIÓN IMPRESA DE ESTE JUEVES)