A las 18 horas estaba prevista la concentración que partiría de 33 orientales rumbo a plaza Constitución, es decir a contramano. Ya se notaba a esa hora un colorido y ruido no habitual. La concentración fue varias veces superior a lo habitual para un 8 de marzo, día internacional de la mujer, ocasión en la que se reivindican derechos. Habrán sido 700, u 800 o algo más, un número realmente significativo para nuestra ciudad. La mayoría eran mujeres y la voz cantante fue de los grupos feministas. Unas tres cuadras de personas pudimos constatar.
Mayoritariamente eran jóvenes, la movilización duró casi dos horas y terminó con una proclama en plaza Constitución.
«No al patriarcado, contra el sistema capitalista», fueron algunas de las consignas que se hicieron escuchar con megáfonos, también hubo demostraciones teatrales del acoso que sufren las mujeres, tamboriles. En definitiva una actividad muy bien organizada.

Compartimos fragmentos de la proclama:
«Somos mujeres, lesbianas y trans.
Somos todas mujeres trabajadoras: las asalariadas y las no asalariadas, las que sufrimos doble explotación, las que no se nos reconoce y valora el trabajo en el hogar.
Somos las mujeres afro, las rurales, las urbanas y las indígenas.
Somos las mujeres pobres.
Somos las estudiantes.
Somos las niñas y las más adultas.
Somos las madres, las abuelas y las que decidimos no serlo.
Somos las que abortamos y las que no.
Somos las que queremos tener plena libertad sobre nuestros cuerpos.
Somos las gordas, las flacas, las que estamos en situación de discapacidad.
