Escribe Mauro Goldman
Hace un mes en esta misma sección decíamos que Paysandú era una Ferrari metida en un garaje. Nuestro amigo Horacio nos acotó, “una Ferrari que sacamos a la playa los domingos, naturalmente que le podríamos dar otro uso”.
En los próximos días habrá un alto en la artillería política local, para dar paso a una semana santa y comercial que será oportunidad para disfrutar y trabajar de muchos sanduceros. Los que viven acá y los que vienen a visitar a sus familiares. La semana cervecera es “muy nuestra”, una marca que llevamos en el orillo.
Pero Paysandú debe pensar en muchos más eventos, la recuperación del teatro y la futura inauguración del viejo Astor servirán de mucho.
El diputado Olivera decía hace unas semanas que Paysandú no termina de despegar refiriéndose al tema de las alcaldías. Él si despegó, dicho sea de paso, yendo a Rusia a monitorear las elecciones en las que don Vladimir Putin arrasó en elecciones no obligatorias y donde votó casi el 70%, recogiendo casi 76% de adhesiones el líder euro-asiático. Un fenómeno que por estos lares no entendemos. Es un “rara avis” de la política.
Si el Frente fuera oposición utilizaría seguramente un discurso similar así que lo bueno del periodismo, como lo sentimos nosotros, es que pueda elevar la mira y aporte un poco de calma en medio de tanto ruido informativo. Sobra mala política, falta más visión y querernos un poco más.
Son tiempos en los que la política no goza de buena salud y hay sobradas razones para pensar así.
Gonzalo Pérez del Castillo dijo hace unos días en “En Perspectiva” de radio Mundo que el Parlamento costó en el 2016, 132 millones de dólares. Argumentaba que es necesario “bajar el gasto un 30%”.
De los 132 millones de dólares, los legisladores ganan 175 mil pesos por mes (diputado) y un senador 220 mil. Otro gasto significativo es lo que se va en las atenciones que reciben, el que sirve el café, personal de limpieza. Pérez del Castillo decía que se despilfarra el dinero. Y no le falta razón. También lo dijo el senador Bordaberry hace un tiempo, sosteniendo que no se vivía la realidad. ¿Y qué hacemos para cambiar?
Es bueno pararse bien, con pelota dominada y teniendo buen panorama, nunca mejor el fútbol, pasión de multitudes para explicarnos la realidad, a la que queremos cambiar para mejorar, para que Paysandú sea el mejor lugar para vivir, según dijera nuestro intendente en su discurso de reapertura del Florencio Sánchez.
Paysandú vivirá 9 días intensos, con mucha oferta. La semana cervecera nos convoca a ser parte, a coronar una muy buena temporada veraniega como bien lo dijo el presidente del comité organizador.
Hay mucho por hacer y a costos accesibles, dentro y fuera del predio. Muchos sanduceros actuando, músicos, colegas que animarán la fiesta.
Aquel sueño de los empleados de Norteña ha tomado otros rumbos, nuevos rumbos. Las cervezas artesanales marcarán un mojón interesante en la presente semana.
Paysandú debe ser mucho más que una semana cervecera, creemos que ya lo es pero no hay que tomar ninguna siesta turística.