Por Juan Andrés Pardo / Magíster en Consultoría Turística egresado de la Univ. Europea del Atlántico

La primera vez que se encontró agua termal en el país, fue en la década del 40´en Arapey. Al igual que como ocurrió con las demás aguas termales, el descubrimiento fue casual ya que por aquel entonces el Instituto de Geología del Uruguay se encontraba buscando petróleo. Unos pocos años después, allí en Arapey, con impulso de la Intendencia Municipal y la empresa ONDA, comenzó a construirse infraestructura turística y empezaron a instalarse los primeros servicios básicos para los visitantes.
Con la diferencia de que en los demás centros termales del litoral (Daymán, Guaviyú y
Almirón) no hubo participación privada, también la infraestructura y servicios para los
turistas fue por inversión y esfuerzo municipal. Entre las décadas del 70 y 80, se realizaron diversos estudios sobre turismo en Uruguay tanto por organismos internacionales como nacionales y en este sentido se han efectuado diagnósticos, análisis y recomendaciones para el desarrollo del turismo termal en el país.
En todos esos informes se realizaron sugerencias sobre qué termas debían priorizarse, qué infraestructuras se debía desarrollar en cada centro y particularmente, se recomendaba la cooperación entre centros termales así como también la creación de Comisiones regionales de Turismo1. En síntesis, todos los diagnósticos apuntaban básicamente a impulsar el desarrollo del producto termal pero en ningún caso, ningún informe hizo referencia a un punto para nada menor: “Cómo gestionar los centros termales” y eso es un debe que hasta nuestros días sigue siendo una realidad, tanto en Salto como en Paysandú. ¿Qué ha pasado desde entonces hasta hoy en dicha materia? Nada nuevo en absoluto. Lo primero que cabe señalar aquí, es que el dilema no es entre Gestión pública y Gestión Privada. El asunto clave aquí es la carencia en la profesionalización de la gestión turística. Ahí está el verdadero problema y esta situación trasciende tanto lo público como lo privado.
Hay estudios académicos realizados por la Universidad de la República2 que evidencian la dura realidad del sector turístico para la zona termal, caracterizada por un alto grado de informalidad, salarios bajos y personal sin formación específica en la materia.
Es sabido que el turismo es una actividad muy dinámica que requiere permanente
innovación y en tal sentido es fundamental poder gestionarlo con una mirada estratégica donde las herramientas digitales de marketing son fundamentales a la hora de la promoción de un atractivo u destino. Y sobre todas las cosas, es fundamental y necesario la generación de equipos con referentes profesionales y técnicos en turismo.
2 Al respecto, se sugiere la lectura de “Turismo, empleo y desarrollo en el litoral termal del Uruguay” (2013) cuyos autores son Jorge Leal, José Borrelli y Cristina Rundie.
1 En este sentido se destacan el Informe de la Agencia para el Desarrollo Internacional (1972), el de la OEA (1978) y la OMT (1981). Con conocimiento de causa, puedo enfatizar en algunos ejemplos que a mi entender, han sido esfuerzos con poco criterio como lo han sido las giras promocionales y presentaciones realizadas por Salto y Paysandú en el marco de “Destino Termas”.

¿Cómo es posible que se promocione un destino turístico cuando en realidad dentro de ese destino estamos hablando de cuatro centros termales con distintos perfiles y calidad de servicios?
¿Acaso es el mismo turista el que elige ir a un hotel cuatro estrellas en Arapey, que el que opta por un alojamiento municipal en Guaviyú o Almirón? ¿Es criterioso promocionar las Termas de Paysandú en balnearios como Punta del Este y la Pedrera, cuando estos balnearios son frecuentados en mayor medida por público que optaría en todo caso por un servicio cuatro estrellas en Arapey?
Evidentemente, como ya hemos dicho, lo que tiene que tener cada centro termal es un
equipo de gestión integrado por profesionales y técnicos en la materia turística, gente con capacidades para poder trabajar con una mirada estratégica cada uno de los destinos que hacen al producto termal. En tal sentido, lo segundo que debería hacerse luego de conformar un equipo de técnicos, es procurar elaborar -por cada Centro Termal- un Perfil específico. Si se tienen en cuenta los números que arrojan los visitantes de la región termal, uno podrá observar que no es igual el perfil del turista que visita Almirón que el que visita Guaviyú. La diversidad de nuestros centros termales radica justamente en particularidades que hacen a cada una de las Termas.
El tercer paso en este proceso sería el desarrollo (con resultados posiblemente más
eficientes) de estrategias de marketing, es decir, planes y acciones promocionales que
varíen según el perfil de cada Centro Termal. Este debe en materia de gestión de termas, va de la mano entonces de otro proceso aun no mencionado en este artículo: el potencial turístico sin desarrollar que en gran medida va acorde a la falta de conciencia turística -en general- que tenemos en nuestra región. Sencillamente basta con mirar hacia el otro lado del río, donde realmente se percibe desde hace décadas una apuesta fuerte y seria respecto al turismo. Por lo tanto, para competir hay que innovar. Para innovar, hay que gestionar. No se trata solamente de construir nuevas piscinas ni mejorar la caminería. Una buena gestión debe tener en cuenta a gente capacitada en la materia. Y en ese sentido creo que hay una luz al final del camino. La región termal, específicamente Salto, cuenta con institutos donde se ofrece formación técnica terciaria y universitaria en el turismo, con la inauguración del Instituto de Alta Especialización (DGETP-UTU) inaugurado el pasado año (con apuesta al perfil turístico) y la posibilidad de realizar la Licenciatura en Turismo en la Regional Norte de Udelar.
La mano de obra está, ahora lo que falta es que tanto desde el sector público como privado se dé un salto para avanzar hacia la gestión profesional no solo de los centros termales sino también de todo lo que hace al Destino Termas. En caso contrario, el turismo regional seguirá por largo tiempo estancado mientras seguiremos siendo testigos de, como del otro lado del río, continúan innovando en la materia.

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