La multinacional francesa destacó la importancia de Uruguay como plataforma regional y el rol estratégico de su planta en Paysandú. Mario Sampaolesi, gerente de originación, repasó los desafíos, la relación con los productores locales y las inversiones realizadas en la última década.

Louis Dreyfus Company (LDC), una de las mayores empresas agroindustriales del mundo, con sede en Francia y más de 170 años de historia, conmemoró los primeros diez años de funcionamiento de su planta en el departamento, un activo clave dentro de la red que la compañía posee en Uruguay.

“Estamos muy contentos de poder parar la pelota, celebrar y festejar estos primeros diez años junto a clientes, socios y todo el equipo de trabajo”, expresó Mario Sampaolesi, gerente de LDC en Uruguay, durante la actividad que reunió a productores y colaboradores de la zona.

Una presencia consolidada en Uruguay

La compañía desembarcó en Uruguay hace 23 años y desde entonces ha ido ampliando su presencia. Actualmente cuenta con tres activos estratégicos en el país, entre ellos la planta de Paysandú, que desde su inauguración en 2015 ha sido un punto de referencia para los productores locales.

“La planta de Paysandú es uno de los activos más importantes que tenemos en Uruguay, por su vínculo directo con los agricultores de la región y por el papel que cumple en el acondicionamiento y acopio de granos”, destacó Sampaolesi, quien tiene su base de operaciones en Montevideo, pero con responsabilidad sobre todo el negocio en el país.

Producción, capacidad y versatilidad

La planta trabaja principalmente con soja, maíz y cebada, esta última destinada en gran medida al suministro de la maltería. Con 13.000 toneladas de capacidad en silos y una esplanada para 40.000 toneladas embolsadas, la planta opera con un promedio anual de 60.000 toneladas de granos.

El jerarca resaltó que se trata de “una planta versátil, moderna y dentro del estándar de calidad de LDC”, lo que la convierte en una de las mejores de la región. “Para nosotros es un desafío permanente seguir mejorando, porque los productores confían su producción zafra tras zafra y eso nos obliga a dar el mejor servicio”, afirmó.

Cercanía con los productores

Uno de los aspectos más valorados es la relación con los agricultores locales. Los principales clientes son productores de Paysandú y sus alrededores, que encuentran en la planta un punto de descarga cercano y un servicio de acondicionamiento y almacenamiento seguro.

“El productor necesita cosechar y descargar rápido. Nuestra tarea es recibir el grano, acondicionarlo en caso de que llegue húmedo —a través de las secadoras—, almacenarlo en condiciones seguras y luego transportarlo cuando el cliente decide vender”, explicó el gerente.

Este servicio, agregó, permite que la producción pueda llegar en óptimas condiciones a los puertos de Nueva Palmira y Montevideo, desde donde se embarca al mundo. La planta también ha operado en ocasiones con el puerto de Paysandú, aunque de forma menos frecuente.

Inversiones en seguridad y calidad

En los últimos años, LDC destinó cerca de un millón de dólares en mejoras para la planta sanducera. La mayor parte de la inversión estuvo orientada a seguridad laboral y mantenimiento de la calidad de los granos.

“No se trata solo de garantizar la calidad de la mercadería almacenada, sino también de cuidar a la gente que trabaja en la planta. Para LDC la seguridad es un valor estratégico”, afirmó Sampaolesi.

Actualmente, la planta funciona con un equipo reducido pero altamente especializado: cinco operarios de planta, dos administrativos y un comercial, lo que hace menos de diez trabajadores en total.

Una empresa global con raíces francesas

Fundada en 1851, Louis Dreyfus Company es una de las mayores comercializadoras y transformadoras de productos agrícolas del mundo. Si bien tiene capital de origen francés, desde hace unos años cuenta también con un socio minoritario, un fondo árabe (ADQ), que adquirió participación estratégica en la compañía.

La planta de Paysandú forma parte de esa red global de infraestructura que conecta la producción agrícola con los mercados internacionales.

Mirada a futuro

Para Sampaolesi, el décimo aniversario es una oportunidad para mirar atrás y agradecer, pero también para proyectar. “Es un lindo desafío estar en Paysandú, seguir creciendo junto a los productores de la zona y mantenernos a la vanguardia en servicios de acopio y acondicionamiento”, dijo.

LDC reafirma así su apuesta por Uruguay, un país que —según la propia empresa— ofrece estabilidad, producción agrícola de calidad y una ubicación estratégica en el Cono Sur.