El economista y militante analizó en Latina FM el escenario político regional y la disputa geopolítica global, con especial énfasis en el papel del continente y los desafíos del progresismo.

El economista, escritor y militante Héctor Taján fue entrevistado en Latina FM, donde ofreció un extenso análisis sobre la coyuntura latinoamericana, las tensiones internacionales y los desafíos del progresismo regional. Invitado a Paysandú por el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), Taján disertó sobre la historia del Frente Amplio, los procesos políticos en América Latina y el papel del continente en el contexto mundial.

“El contexto internacional es muy complicado hoy, y la política imperial de Estados Unidos es tan disolvente e inestable que ha incluido un nuevo elemento de discordancia a nivel global”, sostuvo Taján al inicio de la entrevista realizada por Julio Retamoza. Según explicó, la actual administración norteamericana “ha reaccionado frente al ascenso de China con una estrategia fundamentalmente militar”, lo que repercute directamente en la región.

Para el economista, América Latina se ha convertido nuevamente en un territorio clave dentro de esa disputa. “Aquello del patio trasero se transformó en un área estratégica”, señaló, aludiendo a la relevancia que los recursos naturales y la posición geopolítica del continente han adquirido en la puja por la hegemonía mundial.

Tres bloques y una fractura profunda

Taján advirtió que el continente atraviesa uno de los momentos de mayor división de las últimas décadas. “No recuerdo un momento en que América Latina estuviera tan fracturada”, afirmó, al describir tres grandes bloques políticos: uno de orientación socialista, otro progresista y un tercero de derecha y ultraderecha.

“El primer bloque, el que tiene un desafío más estructural y socializante, incluye a Cuba, Nicaragua y Venezuela. El segundo agrupa a los países progresistas que, sin proponerse el socialismo, buscan algunos cambios estructurales. Y el tercero está compuesto por gobiernos derechistas y ultraliberales, como la experiencia que hoy vive Argentina”, enumeró.

A su entender, estas divisiones obstaculizan cualquier proyecto de integración regional. “Sin integración es muy difícil avanzar. Ni siquiera se puede sostener un proyecto progresista en un solo país, porque la dependencia del comercio y las inversiones impone limitaciones enormes”, advirtió. Taján lamentó que, pese al potencial compartido en energía, transporte y comunicaciones, “desde hace mucho tiempo nos separaron”.

Perú, Ecuador y Colombia: la olla de presión latinoamericana

El economista analizó también los conflictos sociales que atraviesan varios países del continente. “En Perú y Ecuador estamos viendo una olla de presión que siempre termina del mismo modo”, dijo, en referencia a las crisis políticas recurrentes. Recordó que el gobierno de Pedro Castillo, en Perú, fue derrocado pese a haber surgido de un movimiento popular, y que en Ecuador la movilización indígena continúa siendo un actor político decisivo.

Sobre Colombia, Taján expresó preocupación por la continuidad del proyecto de Gustavo Petro. “Hoy es tan peligroso que el proyecto Petro continúe, porque los sectores de poder quieren volver a los experimentos neoliberales que ya fracasaron”, señaló.

Estados Unidos, Trump y la hegemonía económica

Consultado sobre la política exterior norteamericana, Taján consideró que Washington “acude a todas las herramientas” para sostener su dominio. “Trump utilizó los aranceles como un arma de imposición, una herramienta proteccionista que hacía décadas no se veía en Estados Unidos”, explicó.
Añadió que ese proteccionismo “se transformó en un instrumento de agresividad comercial e incluso de injerencia política”, como se vio en su respaldo a líderes como Bolsonaro o Uribe. “Defienden el orden institucional mientras se entrometen en las instituciones de otros países”, ironizó.

Respecto a la situación argentina, el economista fue contundente: “Milei le ha entregado Argentina a Estados Unidos. El país es rehén de un endeudamiento brutal, heredado del gobierno de Macri, y ahora Washington intenta sostenerlo hasta las elecciones”.

Venezuela: un modelo alternativo bajo asedio

Taján dedicó parte de la entrevista a analizar la realidad venezolana, a la que definió como un “experimento muy interesante” en medio del bloqueo económico. “En Venezuela existe otra institucionalidad, con cinco poderes, incluido el poder electoral y el poder popular, que dan representación a las organizaciones sociales”, destacó.
Según explicó, el país “sufrió un bloqueo bestial” a partir de 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, lo que generó una crisis profunda. Sin embargo, valoró la respuesta popular: “Hubo una reacción con contenido popular muy interesante. Hoy Venezuela es otra: hay dinamismo social, económico y un proceso de sustitución de importaciones que alcanzó el 90%”.

El economista aseguró que esa transformación permitió incluso el retorno de la inversión privada. “Venezuela trabaja hoy con tres canales: el Estado fuerte, el sector social y un sector privado que volvió a producir”, explicó. A su juicio, esa combinación representa una forma novedosa de resistencia frente a las sanciones externas.

Uruguay: “Estamos en una política económica de piloto automático”

En el tramo final de la entrevista, Taján se refirió a la situación económica uruguaya y al desempeño del actual gobierno. “Hay una situación de impasse, una política económica casi de piloto automático”, afirmó.
El economista señaló que la economía nacional crece alrededor del 2% anual desde 2014, pero sin lograr cambios estructurales significativos. “Todavía no le encontramos la vuelta a hacer algo diferente. Seguimos más o menos igual”, sostuvo.

Taján destacó la necesidad de que el presupuesto nacional y la ronda salarial sirvan como impulso para una nueva etapa. “Se reconoció que es necesario contar con mayores recursos para una acción de gobierno progresista”, dijo, y consideró que los próximos meses serán claves para definir la dirección económica del país.

Para el exdirigente frenteamplista, el desafío del progresismo uruguayo y latinoamericano es actualizar su propuesta. “El Frente Amplio tiene que superarse a sí mismo, recuperar la confianza y proyectar un futuro de continuidad para realizar los cambios que el país necesita”, concluyó.