El edil Marcelo Tortorella pidió suspender el traslado de la policlínica del barrio Jardines del Hipódromo. Denuncian que la medida se tomó sin consultar a los vecinos y afectará especialmente a personas mayores con problemas de movilidad.

El anuncio del traslado de la policlínica de Jardines del Hipódromo hacia un nuevo edificio en la zona de los realojos tomó por sorpresa a los vecinos. Según relataron, nadie fue informado de la decisión que —aseguran— dejará sin atención médica cercana a cientos de familias. La preocupación creció en los últimos días y derivó en una reunión vecinal a la que asistieron el edil nacionalista Marcelo Tortorella, otros ediles del departamento y el senador Jorge Larrañaga.

“Los vecinos se están organizando y me parece muy bien que lo hagan”, señaló Tortorella tras participar del encuentro. Según explicó a la radio Felicidad,  la inquietud surge por la inminente mudanza de la policlínica hacia un nuevo edificio en la zona donde se realoja a familias de los barrios Leandro Gómez y otros aledaños. El edil reconoció que la obra es importante y cuenta con fondos nacionales y aportes de la Intendencia de Paysandú, pero advirtió que no se tuvo en cuenta el impacto social que implica retirar un servicio sanitario del corazón del barrio.

“Cuando uno va a generar un cambio que impacta en una zona de la ciudad, lo primero que debe buscar es el consenso social. Eso es lo que faltó acá”, expresó.

Tortorella subrayó que la policlínica actual no solo atiende a los vecinos del barrio Jardines del Hipódromo, sino también a los de los nuevos asentamientos cercanos, alcanzando a más de 700 personas. “Es cierto que el local quedó chico, pero eso no justifica un traslado que afecta a quienes más necesitan”, afirmó. En su opinión, la solución debería ser mejorar lo existente y coordinar recursos entre la Intendencia y ASSE (Administración de los Servicios de Salud del Estado) para ampliar la atención sin desmantelar el servicio actual.

Dificultades de movilidad y falta de infraestructura

Uno de los puntos que más preocupa a los vecinos es la distancia al nuevo edificio, ubicado a unos 500 metros de la actual policlínica. Si bien la distancia parece corta, Tortorella advirtió que para muchas personas mayores con problemas motrices es un obstáculo casi insalvable. “Hay señoras que hace años viven allí y no tienen medios para trasladarse. No hay veredas, las calles son angostas y sin servicio de ómnibus”, detalló.

El edil señaló además que la calle Montevideo, principal conexión entre ambos barrios, presenta serios problemas de circulación y drenaje. “Cuando llueve, las alcantarillas se desbordan y la gente debe caminar por la calle. No es razonable pensar que puedan desplazarse hasta la nueva policlínica en esas condiciones”, afirmó.

Reclamo por participación y alternativas

Los vecinos plantean que la policlínica es una conquista social del barrio, construida en su momento con esfuerzo comunitario, en un espacio donde solo existía un salón comunal levantado por los propios habitantes. Por eso, el traslado se vive como una pérdida. Además, en el mismo predio funciona un centro infantil similar a un CAIF, que también podría verse afectado.

Tortorella pidió “hacer una pausa” y abrir un diálogo entre la Intendencia, ASSE y los vecinos. “No se trata de un tema político partidario —aclaró—, sino de sensibilidad social. Las decisiones deben tomarse escuchando a la gente y buscando soluciones razonables”.

Entre las alternativas, el edil sugirió revisar la distribución del personal médico o implementar horarios compartidos entre diferentes policlínicas de la zona, para garantizar atención sin dejar de aprovechar el nuevo edificio. “Los recursos humanos se pueden reasignar. No se puede cerrar una puerta a quienes más lo necesitan”, remarcó.

Una zona en crecimiento y con desafíos

Jardines del Hipódromo y sus alrededores han crecido en los últimos años por los planes de realojo y la construcción de cooperativas de vivienda. Ese desarrollo, sin embargo, no fue acompañado —según Tortorella— de la infraestructura necesaria: “Cuando se planifican nuevos barrios, también hay que pensar en las veredas, las calles y el acceso a los servicios. No puede ser que se construyan viviendas sin prever cómo se va a mover la gente”.

El edil concluyó que el diálogo y la coordinación institucional son la única salida posible: “Esto se puede resolver, pero hay que escuchar a los vecinos. No puede ser que se enteren últimos de una medida que afecta su vida cotidiana”.