Liceo Francisco, liceo público de gestión privada. Entrevista con su director Carlos Larrosa:
“Acá hay una propuesta abierta”
Carlos Larrosa Calderón es el director académico del liceo Francisco. Es sanducero, profesor de Geografía.
En el 2000 se fue a trabajar al CER (Centro de Estudios Regionales) de Salto, en el 2006 accedió a un cargo de Inspección docente de Inspector nacional y estuvo hasta 2014 “en el que resolví venir a Paysandú y a mis clases de docente en el liceo 6. Cuando me vengo a Paysandú trabajo 25 horas de ciclo básico y allí surge un llamado abierto a director a la presentación de aspirantes y me presenté, era una oportunidad interesante. Yo soy del barrio además”.
Una empresa de Montevideo se encargaba de la selección, “fui superando las distintas etapas y gané el concurso”.
El liceo abrió en 2015 con dos primeros años. Se va habilitando el grado siguiente. Se abrieron dos segundos. Los 50 gurises que ingresaron fueron promovidos. En 1° se abrió un solo grupo con 26 nuevos alumnos.
“Se hizo un ajuste teniendo en cuenta la dinámica del país y la situación en la que estábamos. La Fundación tomó esa decisión en la búsqueda de mantener la calidad del servicio que se estaba brindando el año pasado, y hay solo un primer año”.
Liceo público de gestión privada
La caracterización que brinda Larrosa de la institución es la siguiente: “es un liceo público de gestión privada. Se inspira en el liceo Jubilar y propone traer el modelo hacia Paysandú. La Fundación está integrada por destacadas personas del ámbito empresarial, Mónica Olivelli que es la directora general, Elena Zorrilla y Adriana Sandri. El presidente de la Fundación es Pablo Galimberti, el obispo de la Diócesis de Salto. Es un liceo católico abierto a otras creencias, ¿qué quiere decir? Tenemos alumnos que son mormones, que adhieren a otras opciones. Acá se trabaja en valores que trascienden las religiones y que son necesarios para vivir en sociedad. El padre Alfredo Tostado es un cura mexicano, él trabaja con los chiquilines en el espacio curricular abierto y trabaja estos valores. En el caso que un alumno solicite un sacramento, bautismo, o tomar la comunión el padre trabaja fuera de horario con ese grupo”.
Quiénes pueden ingresar
“El liceo debe cumplir con una normativa de un liceo en el Uruguay. Porque todos están habilitados y supervisados por la educación pública. Cumplimos con la currícula oficial y es público porque acá puede acceder cualquier familia que reúna determinados requisitos para ingresar a la propuesta. La familia debe tener indicadores de vulnerabilidad económica, en octubre el departamento psicopedagógico del liceo que está integrado por sicólogos, psicopedagogos y el padre Tostado se empieza a movilizar para dar a conocer la propuesta junto a un adscripto y a la dirección. Se visita los barrios Curupí , barrio Petres, barrio norte, Las Brisas, Nuevo Paysandú y parte de San francisco. Las familias pueden preinscribir a sus hijos, se toma una serie de datos y la familia debe declarar determinada información sobre la vivienda, trabajo, ingresos mensuales. Una vez que está realizada la preinscripción se estudia cada caso para ver si cierra con los indicadores de vulnerabilidad económica para ingresar al liceo. Si hay dudas se hace una visita al lugar. De ahí se saca un grupo de familias que este año llegó a 140 que son los que reúnen esa condición de vulnerabilidad socioeconómica y se hace un sorteo ante escribano público. Como criterio el liceo busca un equilibrio de género en la institución, deben ingresar la misma cantidad de varones que de mujeres. Queda gente afuera, hay una cuestión que está relacionada con la capacidad del liceo, ojalá surgen más propuestas para que se atienda de forma focalizada este tipo de familias”.
Departamento psicopedagógico
“El liceo tiene un departamento psicopedagógico que está creado para apoyar a las familias y a los alumnos que lo necesiten. Y también apoyo al docente. Ese departamento funciona con una carga horaria de 20 horas semanales. La psicóloga permanece dentro de la institución para atender casos puntuales y un asistente social trabaja según las necesidades de cada caso. En este momento hay familias que han tenido problemas con su vivienda, y nos han planteado que desde el Mides le solicitan el asistente social del liceo. Levanta informes apoyando esta familia para ingresar a un plan. El liceo tiene dos adscriptos para 76 alumnos, normalmente en un liceo hay un adscripto por turno, o sea para 400 o 500 alumnos”.
La rutina
“Ingresan a la 7.30, reciben desayuno, almuerzo y si necesitan merienda también se le da. El único aporte que hacen los padres es un aporte simbólico, el que puede. Se pide colaboración con la institución, todos los días se llaman para que colaboren en el desayuno o en el almuerzo o merienda. Estamos haciendo un relevamiento para saber en que puede colaborar cada uno. No todos pueden venir a servir el desayuno. Hay otros espacios en lo que los padres pueden colaborar, es el espacio de huerta por ejemplo. Estamos abriendo un taller optativo de carpintería, y otros espacios como pintura, cuidado del predio”.
Resultados académicos
“El primer indicador positivo es que promovió el 100% del alumnado, los 50 que entraron. Otro indicador es la deserción cero. Sí hubo casos de gente que pidió pase. Una chiquilina que ingresó el año pasado y en marzo empezó a manifestar que no quería continuar. Intervino el depto. psicopedagógico, se hizo entrevista con los padres. Pidió pase para el liceo 6. Una alumna ingresó porque hubo una vacante, esa vacante se completó, pasó de año y luego pidió pase para la escuela Melchora Cuenca. Promovió el 100%. No hubo abandono”.
¿Cambió la vida?
Admite el director que “lo que hubo sí es pensar que el estudio no sirve para nada a pensar que el estudio sirve, que están contentos, que quieren que el hijo siga. Y en el caso de una familia donde había un adulto que no estudiaba, esa persona retomó la escuela, y nos decían que el hijo le corregía el trabajo a los adultos. Hay indicadores tímidos, para un año ver el impacto en la familia es como muy ambicioso. Hubo un caso en que la madre trabajaba y el hijo estaba hasta altas horas de noche en la computadora. Se le compró un celular para que esté en contacto con la madre. Empezó a estar más presente en el desempeño del alumno. La madre cambia de actitud y empieza a apoyar al hijo”.
Es imperioso un cambio
Cree que debe haber cambios en la educación que pasan por el diseño curricular. “En este momento tenemos un diseño curricular que está inspirado en el plan 41. Hay un diseño que para el modelo del liceo Francisco termina siendo un obstáculo. El chiquilín demanda otro tipo de contenidos, otro tipo de espacio, hay alumnos que tienen dificultades en algunas asignaturas, fundamentalmente el seguir el discurso del docente, mantener la atención. Necesitamos un cambio curricular, el adolescente lo necesita. Hay que hacer un cambio en la currícula que impacte en el aula. El tema es que se le ofrece al alumno para que se enamore de la educación. Hoy ingresa al ciclo básico la mayoría de los adolescentes porque además es obligatorio, el tema es que se le brinda para que pueda seguir. Debe haber un cambio en la forma de trabajo del docente. Yo soy docente de Geografía y también soy profesor de didáctica de geografía y una de las cuestiones que a mí me ha preocupado son las prácticas pedagógicas. Seguimos con una estructura curricular muy rígida y fuera de época. Y por otro lado hay prácticas pedagógicas que no condicen con la realidad. No son todos los docentes pero basta visitar clases y están basadas en el discurso del docente y en la oralidad. Hoy quien no tiene celular, las ceibalitas, es una realidad la incorporación de tecnología al aula. Más del 80% están basadas en el discurso del docente y el alumno tiene que escuchar, atender y en algún momento lo dejamos hacer algo. Hay responsabilidad en los planes de formación docente y en la propuesta de formación docente. Para buscar un ciclo básico que lo enamore tiene que haber un cambio de currícula y la práctica de aula. Hay una lógica también desde la disciplina que impera. Aprendí Geografía y debo seguir tales pasos, como algo rígido. Hay momentos para trabajar desde la lógica de la disciplina y de los contenidos duros y eso se llama Bachillerato. En el ciclo básico hay que recuperar el tema de la educación, en determinados valores, competencias, que le permitirán abordar un bachillerato que él elija, y allí que pueda comprender un texto, que tenga herramientas para apropiar un texto, para desarrollar un proyecto. Un indicador es la cantidad de alumnos que quedan fuera del ciclo básico, es alarmante. Lo primero es como entusiasmar al gurí para que se quede, mientras está adentro del liceo hay oportunidades. Se necesita en forma urgente una propuesta curricular para que el alumno se pueda enamorar del ciclo básico y lo termine, que levante la autoestima de los chiquilines. El que abandona es el que tiene autoestima baja y ante cualquier complicación comienza a abandonar y dejar la institución“.
“Aquí hay una propuesta abierta”
“De esta propuesta destaco que cuando el liceo arrancó, hay unos talleres propios del modelo del liceo Francisco, hay una propuesta abierta que la vamos ajustando y modificando en la medida que adquirimos experiencia. El año pasado establecimos talleres obligatorios, de huerta, de arte centrado en plástica y taller de música. Cada docente trabajaba con los 26 alumnos. Cuando evaluamos el año vimos que teníamos que avanzar a propuestas más abiertas y tratando de que el tallerista trabajara con menos alumnos. Sumamos el taller de textiles que está en el marco del PP (Presupuesto Participativo), aerosolgrafía que es muy interesante porque el chico se enamora de la propuesta. Además con un voluntario hacemos un taller de fotografía, es una experiencia nueva. Y estamos implementando talleres abiertos. También tenemos un taller de coro y canto también, de carpintería está para implementarse. Un taller de peluquería también para el día viernes. El que viene tiene que demostrar interés, ese alumno pierde la oportunidad si no muestra interés. El de huerta también es optativo.
El año pasado nos presentamos para el PP (Presupuesto Participativo) con un taller de hilado de lanas y telares. La propuesta fue armada desde su contenido por el aporte de Ángel Versellino que es un artesano que vive en Colón. Logramos ganar un dinero del PP para implementar taller para madres y un taller para 2° año. La semana pasada empezamos con el taller para padres de telares. Es obligatorio para los chiquilines y optativo para los padres, la idea es producir prendas que en el caso de padres se transforme en un ingreso para la familia”.
Deportes con todo
En referencia a actividades deportivas “hoy tienen educación física, la curricular. Y lo que hay son actividades recreativas. El año pasado tuvimos un taller de deporte extra curricular. Este año reforzamos el trabajo dentro de las horas curriculares de educación física. Hay mesas de ping pong. La Fundación es la que se encarga de gestionar recursos para mantener el proyecto. Se presenta anualmente también a un sistema de beca que tiene el Ministerio de Economía y Finanzas que es el que permite contar con algún recurso que es importante también para sostener la propuesta. Hay donaciones de empresas de particulares y un sistema que la Fundación planteo desde su inicio un sistema de padrinos”.
“Yo me debo a lo público”
“Yo me debo a lo público. Durante toda la carrera hemos soñado con cambios, algunos se dieron. Pero los cambios estructurales no se dieron. Por algo surgen estas propuestas. Hay familias que no pueden esperar. Los padres están agradecidos, lo expresan a su manera. Nosotros todos los fines de mes hacemos una torta de cumpleaños para todos y el mes pasado una madre hizo la torta. Fue la forma que tuvo de agradecer y colaborar. Te doy un ejemplo, cuando vinieron los niños no expresaban una idea si le preguntabas algo, por gestos tenías que guiarte, hoy se acercan y plantean sus inquietudes y lo pueden expresar con sus códigos. Teníamos alumnos que salían del salón sin permiso y teníamos que buscarlos por todo el predio. No había forma que expresaran lo que les pasaba. El liceo no trabaja desde el castigo y de la sanción, yo quiero quebrar una lanza por lo público. Secundaria tiene para mi criterio un excelente reglamento del estudiante secundario que tiene participación del estudiante. Compromete a los adultos y a los estudiantes. Si un alumno comete una infracción, se toma la opinión de todos incluso del alumno y luego se toma una medida. No es que se me ocurre que se portó mal. Tienen derechos los alumnos, ante un evento que esté involucrado un alumno, si hay que aplicar una sanción que sea formativa, frente a una dificultad importante se hace trabajo comunitario como el limpiar vidrios, ayudar a mantenimiento, hacer una actividad puntual, la tienen que hacer con padres. Inclusive hemos logrado que el padre se siente con el alumno en la propia clase en el horario en la asignatura en la que tiene dificultades. Este tipo de trabajo, los alumnos son receptivos en cuanto a su formación, si cometen un error, se conversa, se analiza, se discute y la medida es formativa, no se suspende por 5 días, porque esa medida puede ser el desconecte del liceo. Recién recibimos a una madre que nos dijo que su hijo está preocupado porque no puede venir al liceo. Vamos a buscar la forma que él venga al liceo”.