Con una convocatoria internacional al paro y una agenda cada vez más instalada, se celebra un nuevo Día Internacional de la Mujer.
Escribe Mariannina Álvarez
En Paysandú está prevista una concentración en 18 de julio y Treinta y Tres Orientales desde las 18 horas.
Quienes pretenden restar importancia a esta conmemoración -entre las que también se cuentan mujeres- se refieren al día de la mujer omitiendo su carácter reivindicativo.
Si bien fue institucionalizado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) recién en 1975, ya en 1909, y de conformidad con una declaración del Partido Socialista del día 28 de febrero, se celebró en todos los Estados Unidos el primer Día Nacional de la Mujer. En tanto, en 1910 la Internacional Socialista, reunida en Copenhague, proclamó el Día de la Mujer, de carácter internacional como homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal.
En concordancia con lo que ocurre a nivel internacional, la Coordinadora de Feminismos del Uruguay convocó a las mujeres uruguayas a realizar un paro de 24 horas hoy 8 de marzo.
Asimismo, en Montevideo se llevará a cabo una marcha que comenzará a las 18 horas en la Plaza Cagancha y finalizará en la Universidad de la República. A la del año pasado concurrieron unas 300 mil personas.
A aquellas mujeres que no pueden realizar el paro, se recomienda concurrir a sus lugares de trabajo con un lazo violeta en señal de apoyo.
“Buscamos un cambio social profundo, no solo leyes”, explicaron desde la Coordinadora. En relación a la ley del femicidio consideraron que “es punitiva, no soluciona el problema de fondo, no soluciona la opresión doméstica”.
También en el interior del país hay manifestaciones e intervenciones previstas.
Cada conmemoración encuentra a la agenda feminista más instalada en el debate público.
En el año que pasó no solo se discutió de femicidios y acoso, sino también de igualdad de remuneraciones y en el reparto de las tareas domésticas, mayormente a cargo de mujeres y sin recibir una prestación a cambio.
Porque las mujeres perciben salarios inferiores por la misma labor, pero además acceden sobre todo a trabajos en los sectores peor pagos y más precarizados. Es más difícil que accedan a los puestos de decisión, y trabajan menos horas que ellos debido a que tienen que ocuparse de sus responsabilidades domésticas. También tienen a su cargo el cuidado de los hijos y de personas dependientes, como aquellos familiares enfermos o con discapacidad. El Sistema Nacional de Cuidado debería ser útil a la hora de atacar ese núcleo de desigualdad, pero su alcance es aún muy limitado, y las previsiones presupuestales para los próximos años no llaman al optimismo.
La fecha encuentra a Uruguay debatiendo las soluciones frente a la violencia de género, meses después de la sanción de una ley que pretende abordar el problema en forma integral, y de una modificación del Código Penal que ha generado polémica incluso en ámbitos de defensa de los derechos de las mujeres.
Y mientras tanto siguen muriendo mujeres por razón de género, a manos de sus parejas o atacadas por desconocidos.
La directora del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Mariella Mazzotti, admitió que las políticas del gobierno para prevenir la violencia de género no han podido “dar en el clavo” en esta problemática.
La jerarca dijo que el 70% de las mujeres muertas por violencia de género no pidieron ayuda. Sostuvo que entre enero y octubre de 2017 se registraron 31.854 denuncias por este tipo de violencia.
En 2017 fueron asesinadas 31 mujeres por su pareja, expareja o por algún familiar, lo que implica el homicidio de una mujer cada 11 días.
Desde ONU Mujeres destacan que “El tema del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, es Ahora es el momento: Las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”.
Añaden que “este año, el Día Internacional de la Mujer llega justo después de que se iniciara un movimiento global sin precedentes por los derechos, la igualdad y la justicia de las mujeres. Dicho movimiento ha tomado la forma de marchas y campañas mundiales, incluidas las campañas #MeToo y #TimesUp en los Estados Unidos y campañas homólogas en otros países, sobre temas que van desde el acoso sexual y el feminicidio hasta la igualdad de remuneración y la representación política de las mujeres”.
La directora de ONU Mujeres Phumzile Mlambo-Ngcuka, destaca que “tiene que ser un punto crucial: poner fin a la impunidad y al sufrimiento silencioso de las mujeres en las zonas rurales y urbanas, incluidas las trabajadoras domésticas. Como refleja nuestro último informe, Hacer las promesas realidad, las personas activistas de hoy en día deben empoderar a aquellas personas que tienen más posibilidades de quedarse atrás, la mayoría de las cuales son mujeres. En todas las regiones, las mujeres tienen más probabilidad de vivir en una situación de pobreza extrema que los hombres. Esta brecha de género alcanza hasta el 22 por ciento en el grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 34 años, los años reproductivos clave de las mujeres, y pone en evidencia el dilema a las que muchas mujeres se enfrentan: el de conciliar la obtención de ingresos con los cuidados. En este ámbito, se necesitan urgentemente medidas y un cambio de políticas”.
