Ayer en el Florencio Sánchez se presentó la charla de la psicóloga María José Soler organizada por colegio Los Candiles.

En diálogo con este medio la profesional comentó que «hoy venimos a dar una charla de psicología positiva titulada Vivir y educar en el optimismo. Hoy se está estudiando mucho porque esto se ha visto que es  educable. Se puede identificar los estilos de pensamiento, de procesamiento de información que tienen tanto los optimistas como los pesimistas. Y entonces al identificar cuales son los patrones inadecuados de interpretación de la realidad podemos modificarlos de tal forma que la persona pueda desarrollar un recurso de personalidad tan importante como es el optimismo».

Se construye

«Se construye a pensar de una manera optimista. Por optimismo se entiende un optimismo inteligente y realista, no una cuestión colgada de pensar que todo va a estar bien. Es un hábito de pensamiento que identifica el objetivo al cual quiero llegar y el camino. Y que considera que identificado el objetivo, identificado el obstáculo y los recursos a desarrollar, con alta probabilidad lograremos el objetivo. Y en el caso de no lograrlo va a ser tomado como un aprendizaje para nuevas aproximaciones en otras oportunidades».

Agregó que «de esa manera vamos a movilizar a la persona hacia la acción con lo cual con alta probabilidad va a cosechar éxito de algún tipo. El pesimista al movilizarse a la evitación cosecha fracasos. Por lo tanto se instala en un lugar de no puedo que lleva a la inacción y al sentimiento de inmovilidad».

Finalmente en la charla con 20Once indicó que «el optimismo entra dentro de las emociones positivas. Porque como emoción positiva que es, es una actitud de enfrentamiento de la situación con un ánimo que anticipa un probable éxito si ponemos los medios adecuados. En cambio el pesimista cuando le pasan cosas malas siempre tiende a pensar que estas serán generalizadas y que se repetirán en el tiempo. El optimista tiende a pensar que cuando le salga algo bueno tiene que ver con cosas que él realizó y que por lo tanto serán repetibles en el futuro. Se hace cargo de su vida. El pesimista tiende a poner las cosas buenas en la suerte, en la casualidad, y por lo tanto no piensa que se puedan repetir porque no considera que dependan de él».