Escribe Julio Norte

Existen cosas innegables y el carácter natural del marxismo es una de ellas. Así también. Es prácticamente imposible avanzar como sociedad sin tener en cuenta la búsqueda de la verdad como algo cotidiano. La práctica marxista que recurre al método y análisis sin excepción deja en evidencia lo más sutil y erróneo de muchos planteos que parecen reales o semi verdades pero no son otra cosa que una gran falacia.

Se escucha “debemos ayudar a la gente que se le voló el techo para que pronto pueda vivir mejor”, objetivamente devolverle el techo es un intento de devolver la vivienda a la situación en la que se encontraba el 10 de julio previo al temporal.

¿Pero recordemos cual era la situación de precariedad en la que se vivía? O cómo se vive, Cuidado con tapar la realidad con solidaridad porque de alguna manera estamos poniendo en riesgo lo mejor de la política de izquierda transformando la solidaridad objetiva en asistencialismo de inmediatez.

No es de casualidad que el temporal afectara a desocupados o trabajadores precarios (feriantes, cortadores de naranja y leña u otros “empleos” ocasionales), objetivamente es la realidad de nuestro departamento, que se encuentra sumido en una crisis de empleo que nos sumerge a situaciones de riesgo alimenticio y descomposición social.

Debemos de cuestionarnos cual fue y cual también debería ser nuestra respuesta.

La emergencia es mal gestionada, es de público y notorio conocimiento, pero que podemos espera de quienes nacieron sin el don de la empatía.

Pero por qué no se activa los mecanismo de control de quienes debieron hacer su trabajo, donde están las horas extras para que funcionarios acerquen el material, donde están los materiales que se guardaban celosamente en los corralones, dónde está la declaración de emergencia departamental, cuanto más debemos esperar por organizar al necesitado de que haga efectivo su reclamo justo de ayuda para retrotraerse al 10 de julio.

Por mecanismos de control nos referimos a la Junta departamental, la Intersocial, a los partidos de izquierda, cuanta resistencia organizada nos quedará como enseñanza de todo esto.

Si no hacemos algo para que el pueblo se organice y reclame los medios para salir adelante la estaremos condenando para que dependa de la dadiva de un gobierno que está decidido a hacerse esperar para que la necesidad haga parecer mayor lo poco que está dispuesto a hacer.

El fideicomiso, jornales solidarios, presupuesto departamental, los ministerios, las comisiones nacionales e interinstitucionales, millones de dólares para hacer aeropuertos cuando no volamos ni pandorgas, chorros de agua en medio del río para que se vean desde rascacielos que no sabemos si se van a hacer.

Es momento de llegar y preguntarse a donde fue todo ese dinero que vamos a deber los uruguayos, ahora si podemos decir que los pobres somos el ahorro de este gobierno insensible que se pudo haber quedado en España tranquilamente.