Jorge Díaz en Paysandú: “Lo raro no es tener un Ministerio de Justicia, lo raro es no tenerlo”
El Gran Hotel de Paysandú fue escenario de una charla organizada por el Centro de Estudios Paysandú, donde el prosecretario de Presidencia, Dr. Jorge Díaz, expuso durante más de una hora y media sobre la creación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, una propuesta que el actual gobierno considera prioritaria y que, según señaló, se inscribe en la necesidad de modernizar la institucionalidad del país y mejorar el acceso a la justicia para todos los ciudadanos.
La actividad reunió a referentes locales, militantes políticos, académicos, abogados, estudiantes y público en general, que escucharon con atención a Díaz, quien con un estilo didáctico y ameno desplegó argumentos históricos, comparativos e institucionales sobre la pertinencia de contar con una cartera ministerial dedicada específicamente a la justicia.
“Me iré conforme si salgo de acá y ustedes salen con dudas o preguntas. Lo importante es generar debate”, dijo al inicio, marcando el tono de una exposición que buscó, más que cerrar discusiones, abrir un espacio de reflexión sobre un tema de larga data en Uruguay.
Una institucionalidad pendiente
Díaz comenzó recordando que en Uruguay, a diferencia de otros países, la creación o eliminación de ministerios no depende del Poder Ejecutivo sino que requiere la aprobación de una ley formal por mayoría absoluta en ambas cámaras del Parlamento. “Eso está en la Constitución desde hace muchísimos años y sorprende a los visitantes extranjeros. En otros países es resorte exclusivo del Ejecutivo, aquí no”, explicó.
En ese marco, repasó la historia reciente del debate sobre el Ministerio de Justicia. Recordó que en la campaña electoral de 2024 varios partidos incluyeron la propuesta en sus programas —entre ellos el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente—, lo que generó un escenario de aparente consenso. Sin embargo, con el paso de los meses, ese acuerdo se diluyó.
“Parecía que todos estábamos de acuerdo, pero no tanto. Cuando hay coincidencias absolutas en política a veces pasa que nada avanza. Ya lo dijo el profesor Rizo en otra oportunidad: si están todos de acuerdo, la ley no sale. Y con el Ministerio de Justicia parece que ocurrió algo parecido”, ironizó Díaz, despertando risas en la sala.
No obstante, subrayó que para el gobierno actual la creación del Ministerio sigue siendo una prioridad. “Está en el plan de gobierno, se discutió y aprobó en el Congreso partidario, fue una de las primeras medidas anunciadas en septiembre de 2024 y está dentro de las 63 prioridades estratégicas definidas por el Consejo de Ministros. La Prosecretaría de la Presidencia es la encargada de llevar adelante su implementación”, remarcó.
El proyecto, según confirmó, ya está en manos del presidente de la República y se enviará al Parlamento una vez finalizada la discusión presupuestal.
“No estamos inventando la rueda”
Uno de los ejes centrales de la exposición fue la comparación internacional. Díaz señaló que Uruguay es una excepción en el contexto regional y global. “En el Mercosur, todos los países tienen un Ministerio de Justicia, salvo Uruguay. En Iberoamérica, 18 naciones lo integran y participan de la Confederación Interamericana de Ministerios de Justicia, donde Uruguay está representado apenas por un funcionario de segundo orden, porque no tenemos esa institucionalidad”, explicó.
De acuerdo con el jerarca, la ausencia de esta cartera genera dificultades prácticas en la inserción internacional y en la coordinación de políticas vinculadas al sistema de justicia. “No estamos inventando la rueda. Lo raro no es proponer un Ministerio de Justicia, lo raro es no tenerlo. En los países con mejores índices de Estado de Derecho —Dinamarca, Noruega, Finlandia, Alemania, Nueva Zelanda, entre otros— todos tienen ministerios de justicia. Incluso el Reino Unido, con 700 años de tradición institucional, decidió crearlo en 2005, por razones de eficiencia”, relató.
En esa línea, recordó su visita a Londres, donde dialogó con el primer ministro de Justicia británico, quien explicó que el motivo fue pragmático: el Ministerio del Interior era demasiado grande e inabarcable, y hubo que dividirlo. “En Uruguay pasa algo parecido. Tenemos un Ministerio del Interior con múltiples funciones: seguridad, cárceles, prevención, investigación. Es prácticamente imposible de manejar. Por eso se necesita separar áreas y darles una conducción específica”, subrayó.
Acceso a la justicia: dos realidades
Más allá de los aspectos institucionales, Díaz puso el foco en un problema estructural: el acceso desigual a la justicia. “Existe una justicia para ricos y una justicia para pobres. No es una crítica al Poder Judicial, del cual me siento orgulloso por haber integrado, sino a un sistema que termina siendo ineficiente para los más vulnerables”, sostuvo.
El prosecretario ejemplificó con las empresas que, ante conflictos millonarios, recurren al arbitraje internacional para evitar la lentitud del sistema estatal. “Una sentencia judicial puede demorar seis años. Un laudo arbitral puede obtenerse en seis meses. ¿Qué es más caro? Para las grandes compañías, el tiempo vale más que el dinero”, dijo.
En contraste, describió la situación de miles de uruguayos que no acceden a una justicia efectiva. “Hay mujeres que esperan meses para una audiencia de pensión alimenticia y cuando logran la sentencia, no pueden ejecutarla. O mujeres de localidades rurales víctimas de violencia de género, que solo tienen un destacamento policial cerca y nunca llegan a la instancia judicial. Esa es la realidad: hay sectores enteros que quedan fuera del sistema”, remarcó.
Orgullo e independencia, pero necesidad de reformas
Díaz reconoció los logros del sistema judicial uruguayo, especialmente en lo relativo a la independencia del Poder Judicial, un rasgo poco común en la región. “Uruguay integra el selecto grupo de 23 democracias plenas en el mundo y tiene un Poder Judicial independiente. De eso debemos sentirnos orgullosos”, afirmó.
Sin embargo, insistió en que la existencia de fortalezas no elimina la necesidad de reformas. “El Ministerio de Justicia no es un capricho ni una ocurrencia. Es un paso lógico para mejorar la administración de justicia, coordinar políticas públicas, dar más transparencia y eficacia, y sobre todo, garantizar que todos los ciudadanos —ricos o pobres— tengan las mismas oportunidades de acceder a la justicia”, concluyó.
Un debate abierto
La conferencia del Dr. Jorge Díaz en Paysandú dejó sobre la mesa un debate central para el futuro institucional del país: la creación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Entre la tradición uruguaya de cautela en los cambios y la presión por modernizarse al ritmo internacional, el tema promete ser uno de los ejes de discusión en el Parlamento en los próximos meses.
“Lo raro no es que lo estemos proponiendo. Lo raro es que Uruguay sea de los pocos países que aún no lo tiene”, insistió el prosecretario. Y con esa frase, invitó a los presentes a reflexionar sobre una pregunta de fondo: ¿qué tipo de justicia queremos construir para el Uruguay del futuro?




